El que hago: leer y escribir, y tantas cosas que de ello se deriva en conexión con los Otros.
Desayuno. Me mantengo durante una hora recuperándome de la noche, mentalizándome para lo que me depara el día. No es por opción -rezar, meditar..- sino por la impotencia de reiniciar otro día.
¿Qué te hace una persona única? Para ser breves, esa identidad tras la que correteo desde que tengo conciencia de mí misma, y que pícaramente me esquiva. La muerte será la respuesta.
El despecho es la reacción de quien se siente herido y humillado por el ninguneo ajeno. De este resentimiento visceral surge la imperiosa necesidad de aparentar indiferencia, a fin de evitar que el otro presione con su pie victorioso nuestra testa. Constituye un mecanismo de defensa para no sentirnos un deshecho ante la mirada ajena,
Si pudieras ponerle a algo tu nombre, ¿qué sería? Un libro
No hay existencia sin dolor, a pesar de esto, esperamos que haya vida, es decir una existencia que el sujeto conciba en algún grado plena. La dificultad de lidiar con este dolor, inherente al existir, ha sido objeto de reflexión de una diversidad de filósofos a lo largo de la historia. Curiosamente, hay en casi
Padezco una pulsión onírica recurrente, en la que estás presente, pero me ignoras; espero tu llamada sin cumplir nunca ese deseo; te veo, pero ni me miras. Y se desatan en mí los temores más primarios, esos que son síntoma, entre otros, de la herida básica. La cicatriz se reabre y supura desprecio, ninguneo, volviendo
Siento un cosquilleo cuyo surco desemboca en mis labios arqueando una sonrisa que ilumina mi rostro, y ahí resto encandilada. Mas, al apercibirme de que ese hormigueo no es sino tu cauta, silente y discreta retirada se desorienta mi mente, confusa y turbada hasta que aprehendo que el roce de tus dedos me advierte de





