Decir la verdad es un imposible semejante a ver Todo simultáneamente.
Hay quien sueña y sufre el síndrome del “atrapa sueños” en un sentido literal –obviando la magnífica canción de Maná- Pues se encuentra intentando con esfuerzo supino retener un contenido onírico, que se presentaba claro al despertar pero que conforme lo repiensa se tropieza confundido con una disolución progresiva de imágenes deshilachadas sin argumento. Algo
Acusados de delito o no, a todos nos pertenece la culpa –a unos mucho y a otros menos- del martirio proferido al humano, que expoliado de cualquier atisbo de dignidad se consume de hambre, miseria y atrocidad. Cierto que no todos cargan con la culpa, pues ahí se halla el grado de conciencia moral y
Los otros le dejaron un testamento en vida, y se encontró agazapada a un móvil, en una habitación de hospital, para llamar sin control a los tres que le restaron a final de sus días. ¿Tal vez recogemos lo que sembramos?
a través de Lo que se transparenta en la sociedad Clicar para ver post de febrero de 2014
La experiencia indica que la distancia entre dos puntos nunca es una línea recta, sino un serpenteo agitado hasta culminar el punto final que, una vez hallado, nos induce a preferir asuntos matemáticos más realistas.
No hay regeneración, sino restauración en el mundo interno: una nueva disposición de piezas ajadas cuya resultante sea más benigna, aunque frágil.
Sin conciencia ni, por ende, voluntad fagocitamos cuantos efluvios emanan del entorno, precisamente por eludir el uso de nuestro privilegio natural: la conciencia de, que deriva en necesidad de pensar.
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Si no hay derechos, no hay Estado de Derecho, porque éste regula a través de las leyes los derechos y deberes de los ciudadanos. Deberes muchos., pero el incumplimiento sistemático de los derechos básicos derrumba las bases del Estado de Derecho. ¿Qué diferencia hay en que una democracia te someta a cumplir religiosamente tus deberes