La prudencia es buena compañera del sentido común, aunque en ocasiones juntas se tornan cobardía, legitimadoras de acciones u omisiones que no ocultan más que miedo.
La compasión –término denostado actualmente- no es más, ni menos, que sostener el dolor junto al otro, por voluntad y sensibilidad herida ante ese padecer. Quien crea que la compasión deba ser demandada, está sometiendo al otro y obligándolo a que mendigue caridad. Así de arrogantes y atrofiados vamos evolucionando mientras progresamos.
El brote de la locura, no la lúcida sino la de descentramiento, se detecta cuando las emociones que lo embargan le son ajenas, extrañas –aunque muy propias tal vez- y no se reconoce en la tiranía de esas exigencias emocionales.
Si una comunidad política se siente superior a otra, debemos reconocer que existe de forma velada un entramado de relaciones políticas que alimentan esos sentimientos, los cuales oficialmente todos reprueban.
Quien no tiene nada, no debería sentir culpa por no dar, aunque curiosamente, sienten rabia de no tener para poder dar.
Avocados a inventar una vida aparentemente satisfecha que espejee lo socialmente esperado y políticamente correcto a los otros, perdemos la conciencia de que se nos escurre el tiempo de vivir. Nos quedamos, tras apercibirnos, aquejados creyendo que hubiéramos sido felices poseyendo nuestra propia forma de vida y nos consideramos fracasados por cobardes. Pero, imponer la
Una promesa es un compromiso entre dos sujetos afectivamente; último garante de la confianza en una sociedad hecha añicos. De ahí, debemos aprender que ninguna promesa puede hacerse ad infinitum, sino que toda alianza debería establecerse dentro de un marco bien acotado. De lo contrario, jugamos con nuestro límite e incapacidad y el riesgo de
Reflexión muy interesante sobre Cioran de GetsemaniGonzalezCastro
Aquella época en que se exigía lo imposible porque lo posible se daba por supuesto, sucumbió a fuerza de acontecimientos reales que a jirones desangraron la utopía de una sociedad, que ni se asemejaba a las comunidades hyppie en las que se aislaron. Pero no se puede negar que inspiran una envidia sana, una añoranza,
Rodeamos lugares que no nos pertenecen, por no abandonar todo lugar. Sin embargo, la naturaleza dota a cada ente de ser, siendo el lugar justo que ocupa consustancial –como la physis griega- de tal manera que si merodeamos por no reconocer el lugar que francamente ocupamos, de facto perdimos lo que éramos y toda posibilidad