Hay transeúntes que pasan por tu vida con la impostura de no serlo.
Si un espejo nos retorna una imagen desagradable cabe la posibilidad de hacerlo añicos; a no ser, claro, que no sea un artefacto de cristal.
Al atardecer, con un cuerpo casi caducado y una mente senil de intensidad vital, no podemos exigir que anochezca para abandonar el mundo de la consciencia. Cabe aceptar que algunos marchen en el instante del día que decidan.
En situaciones límite, el sujeto se mide, se coteja, se pondera; evidentemente, si sale victorioso y a posteriori, hallándose con alguien que se asemeja a él pero no reconoce plenamente, para bien y para mal, aunque siempre en pos del realismo y la humildad.
Narrar implica siempre un ejercicio de conciencia de lo propio y de lo ajeno, que fluctúa entre el ego y el descentramiento en pro de aprehender algo universal en el emocionario humano.
El pasado dejó propiamente de ser tiempo, el presente es el tiempo en el que aparecemos para el otro, pero el que menos revela de nosotros y el futuro es un supuesto tiempo que se mostrará en presente. Cabe sospechar que solo somos en presente y que el tiempo, como tal, es un supuesto que
El silencio nocturno musita las ausencias de los que ha seducido el sueño. Así, quien en vigilia siente ese susurro se siente protegido de mirada alguna, presente entre la ausencia que dormita, sosegado y seguro para ser quien es sin tapujos, ni consideraciones ajenas. Acaso los insomnes sean zombis escudriñando su cobijo en el mundo.
Sabiendo, como sabemos, que la realidad es implacable porque no se aviene a sucedáneos, insistimos en idear imposibles.
Cuando solo esperamos una ratificación de nuestras palabras, no porque digan verdad, sino porque manifiestan sentires, no procede desplegar una ristra de argumentaciones, sino abrazos cómplices.
Cuando alguien solícito nos pide unas monedas por la calle, es cierto que no azotamos al eje del mal, respondiendo a esa persona con un desayuno o algún euro. Pero, aliviamos en algo su situación y no ahogamos el grito de nuestra sensibilidad.