Es evidente que el gobierno español no está dispuesto a dialogar sobre la unidad de España que, aunque pueda ser justificada por los principios derivados de la Revolución francesa en que la unidad territorial garantizaba la igualdad de derechos de los ciudadanos, entiendo que en el contexto actual deben existir otras exigencias más contundentes atendiendo
A todo par le acompaña siempre una sombra que puede acabar pulverizando el binomio.
Aquel que anegado en la podredumbre se eleva y retoma la vida, debe haber hallado una razón inapelable para continuar.
Cientos de muertos y heridos agonizando en Somalia, víctimas del mismo terrorismo que nos asola aquí. Pero ellos son diferentes, anónimos, existiendo a montones. Nuestra indiferencia es casi tan cruel como la bomba que los ha destrozado. Tampoco tiene perdón nuestra arrogancia.
Las voces que solo enjuician devienen en el otro una triste figura del narcisismo patológico.
Pensar difiere de decir, como decir difiere de hacer. Lo cual no implica que puedas proferir tempestades sino piensas ejecutarlas. La coherencia entre el pensar, decir y hacer, no anula su distinción semántica.
El término vicio ha perdido en la actualidad la carga moral que le era propia años atrás –desde Aristóteles en realidad- Al identificar muchas de esas acciones como adicciones enfermizas que someten al individuo contra su voluntad y que exigen un tratamiento médico, han pasado a desprenderse, en gran parte, del juicio moral. El alcoholismo,
Bajo un sauce llorón una placa que rece: “sostuvo la vida para no cercenar otras vidas”
Entendiendo que la vida de las personas es el derecho básico a defender por parte de un Estado, y que la escabechina de ETA no sirvió para quebrar esa sagrada unidad de España, me cuestionó ¿Qué aspira a obtener Catalunya? Porque aunque debiéramos reconocer que la vía pacífica merece un reconocimiento mayor que la lucha
Somos tan ínfimos y reducidos que no podemos hacernos cargo de nuestra pequeñez. Por ello, “narciseamos” ante el espejo machaconamente interiorizando la creencia de nuestra grandeza y poderío. Tan solo así, toleramos “la insoportable levedad del ser” kunderiana.