Si el poeta, que degusta la acritud del vivir y elucubra sobre su condición en la existencia, se gestó en tus entrañas tal vez, te asuste la idea de que la incapacidad de existir sino es viviendo, traspase por los poros de la dermis y como una diáspora ocupe cada recodo del ente que no
Sumamos años, cuando la adición es de ciclos reiterados que nos remiten al eterno retorno de lo mismo y único sustancialmente: la vida centrifugándose a fuerza de llanto y alegría. Al término del sumatorio cada cual con su cosecha, y todos en el lugar común de la mortalidad.
Si como aseguraban los griegos lo Bueno es bello, no cabe maldad en la belleza. Esto nos induce a revisar el concepto de belleza, ya que no podemos estar refiriéndonos a la frivolidad con que la Sociedad actual se sacude el término y nos presenta ese patrón ideal corporeizado, es decir asociado a la materialidad.
Caducamos de cansancio existencial, entre aconteceres intensos en los que sucumbimos sin alternativa. Elevarnos y resurgir de cada uno, cual ave fénix, es de por sí un mérito. Aunque tras cada sobresfuerzo resten menoscabadas las fuerzas para repetir tal evento. Por eso, caducamos, porque la capacidad y el ánimo decrecen y nos alcanza un límite
La política revolotea cual mariposa sobre la res pública para crear confusión, mientras actúa como un aguijón a traición.
Los antiguos ya se cuestionaron si era posible la unidad en la pluralidad. Aunque la naturaleza de su pregunta era ontológica, no deja de ser un referente sugerente para analizar hoy la fisonomía de muchas instituciones. La cuestión de los griegos formulada hoy en este contexto sería : ¿es posible mantener la unidad y solidez
Lo imposible ciega los ojos de fulgores, cuando no cejamos en el empeño de mirarlo, como si la mirada fuese una turbo aspiradora capaz de absorberlo. Estando allá, donde no hay propiamente lugar, lo concebido como no posible no puede constituir más que una entelequia que no ocupa otro espacio que el mental. Pérdida de
Mermar la capacidad y la necesidad de pensar en los individuos, genera una atrofia mental, que los deja inermes y vulnerables ante quien se ocupó de menoscabar su potencialidad inicial.
“Dios es lo que sobrevive a la evidencia de que nada merece ser pensado”[1] ya que “Es obvio que Dios era una solución y que nunca se encontrará otra tan satisfactoria”[2].Podemos así rumiar circularmente como un placebo mental, mientras no atinemos a apercibirnos de que “Dios es el por-venir de Dios. Dios, en sí mismo,
Quien el mal siente, se resiente.