Estaba absorto contemplando las luminosidades navideñas. Sus ojos se fundían con esas chispas coloridas que le llevaban a un lugar ajeno al mundo. Y se sentía bien, en ese espacio resplandeciente y sin claroscuros. Pero como nada dura eternamente, según dicen, sintió un tirón brusco de alguien que se había agazapado a su abrigo, y