Desde que con el sistema capitalista se organizó la vida social alrededor del Trabajo como eje central, y el ocio como el tiempo de consumo que garantizaría la felicidad, se forjó un entramado que daría grandes beneficios a unos pocos, posibilidades de bienestar a muchos y dificultades de vivir a pocos. Pero, con la tercera
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Tendemos a reclamar derechos cansinamente por ninguneados. Los básicos, que son a mi juicio los sociales y económicos sin los que difícilmente pueden ser ejercidos los civiles, conforman ya una sintonía de fondo de la que nadie se apercibe. El sistema económico único opera como un imperio sin fisuras que tiende a premiar a la