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La fragilidad no es una carencia de ser, como tampoco lo es la debilidad, sino la consecuencia de una voluntad y un coraje que no han cedido ante la adversidad. Ahora bien, la fortaleza del hombre puede resistir, mientras se erosiona inexorablemente su salud física y mental, y es entonces cuando, confundidos, aseveramos que esa fragilidad que vemos hoy, solo puede haber sido vertida por una debilidad básica.

Sentirse frágil, a menudo, es exponer la irónica victoria de la vida.