Renacer

Arrullados por un atardecer conmensurable, renacemos, como el ave fénix, de las cenizas derivadas de la incineración existencial. Nada se nos antojaba posible y, finalmente,  lo más anhelado devino real.

Renegamos de esperanzas fútiles para resistir y persistir, por ello, desde el pesimismo realista detectamos con una fina sensibilidad lo que despunta por inusitado y especial: ese ocaso del renacimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s