Por Gustavo Flores Quelopana, al cual agradezco la confianza depositada y la capacidad de incluir en una editorial textos con perspectivas discrepantes para que el diálogo se haga posible. Autor: Ana de Lacalle Fernández Editorial(es): IIPCIAL Lugar de publicación: Lima Año de edición: 2024 Número de páginas: 100 Reseña La filósofa española Ana de Lacalle
Autor: Ana de Lacalle
Los otros son el límite poroso del sujeto, en cuanto hay noción del sí mismo. Un límite que es diferenciación en continua refluencia -me fascina este concepto zubiriano-. Tener esa presencia, interactuando con los otros exige admitir la múltiple diversidad que hay entre los unos y los otros. Esto, dicho así, queda muy bien. Sin
Escribo porque decir, me clarifica. En este caso la clarificación no consiste en la consecución de respuesta alguna, sino simplemente en visualizar los senderos que se abren ante mí, entre los cuales me inclino por los que deseo y desestimo los que me generan repulsión. Alguien podría decir ¡qué manera tan instintiva e irracional de
Por RICARDO ESPINOZA LOLAS (1) «METAPONTO… Barca del NosOtros… es una Barca que nos permite pensar-vivir desde ciertos momentos muy especiales… los que valen la pena que retornen y se actualicen en cada uno y que en Comunidad expresamos en distintos soportes escriturales cómo es posible hoy realizar el tejido humano… Esto dio de sí…
IMAGEN: Pawel Kuczynski Decía Jorge Manrique que la muerte es lo único que nos iguala a todos. Con esto aludía a la inutilidad de poseer más riquezas o ser más pobres ante un acontecimiento en el que de nada sirve lo que poseemos materialmente. Aunque, hoy en día, esto es discutible al menos en el
La añoranza es el reconocimiento de una pérdida dolorosa. Mientras sentimos esa ausencia no podemos sentir qué resta en nosotros de lo añorado. Hay pérdida, pero también dicen que una presencia luminosa de lo ausente, que nos permite mantener vivo en nuestro interior cuanto recibimos de quien ya no está. Esa llama, no el rescoldo,
Entre montañas de un verdor estremecedor, me descubro sin posibilidad de ver el horizonte, que solo se atisba nítidamente desde el mar. Me hallo encapsulada, en un espacio que solo te eleva a un cielo intensamente azul, tan azulón como falaz. Elevar la mirada para no ver la tierra en la que se hunde nuestros
La intrahistoria[1] – ¡tan apreciada por Unamuno! – se gesta en las interacciones de los unos con los otros, razón por la cual podríamos sostener que, si logramos que lo gestado sea un lugar para que cada uno tenga una vida digna, tenemos una responsabilidad destacada en la historia. Sin embargo, sin ser los vínculos
En ocasiones, por azar, llegan a mis oídos frases que alguien dice como para rellenar la conversación, sin más. Sin embargo, aisladas e interiorizadas desprenden un aroma metafórico que me impactan. Ayer, sobremesa veraniega, J. dijo: “Sí, las puertas hacen bastante”, aunque, como si fuese una aposición, contuvo la pausa suficiente para que me resonara
IMAGEN DE: Silvina Ramadori Hay un burro, un cuadro pintado, que me mira obstinadamente de frente, como si me clavase su condición en mi conciencia. Cargando con unas alforjas henchidas por sendos lados, el peso que sostiene es equivalente a la culpa que sus ojos me confieren. Sometidos y cometedores, abusados y abusadores, es la









