Entumecidos por el vértigo incipiente que despunta ante la idea de ver definitivamente, nos agrietamos de abrigada ignorancia.
Autor: Ana de Lacalle
El papel se muestra infinito en la pantalla, pero me apura que resulte escaso para reproducir la rabia contenida de siglos de dominación machista. Imperio del varón que sigue afirmándose en cada violación y en cada ultraje, en que la que debe demostrar su inocencia es la víctima; en cada puesto de trabajo desigualmente remunerado;
Ladeándome para verme de perfil nada más logro girar alrededor de mi propio eje hasta el infinito. Sin esa perspectiva me faltan datos sobre mi identidad. Creo que ahí radica la clave.
Una bomba explosiona arrebatando vidas y dejando tras de sí solo carroña. Ubicados en el lugar del suceso ya decidirán después el valor de esa carnicería.
Si languidecemos, postrados y abatidos, en la contienda por sostener la dignidad de una vida que no precisemos ocultar a nuestros hijos, ¿qué les resta firme y con fundamento de nosotros? Y esa dignidad no es la de la virtud inquebrantable, que todos somos humanos, sino la de la honestidad y la buena voluntad que
La solución de un problema exige de un recorrido perspectivista que permita aprehender la diversidad de resoluciones inherentes a la cuestión.
El tratamiento singular que se realiza actualmente de lo bello responde a una voluntad material consumista que identifica este valor estético con lo perfecto dentro de un conjunto de iguales, despreciando la idiosincrasia y particularidad, y atendiendo únicamente a un canon de perfección. De esta forma se encuentran atrapados los individuos que interiorizan ese ideal
De la belleza disponemos de átomos empíricos que minimizan nuestra percepción. Pero, tan intensa debe ser su presencia que la escasa noción que poseemos nos proporciona una experiencia inmensa de su grandeza. Y no son estas letras ningún canto a Platón, sino la constatación de que la parquedad de momentos bellos vividos nos induce a
Un reloj registra las horas, pero no acumula el tiempo, esa carga relevante que tendría ir marcando cada hora.
Las disputas sobre los hechos, siendo siempre a posteriori, son banales, porque cada uno atribuye y retiene lo que su interés quiere entender.