Entendiendo que la vida de las personas es el derecho básico a defender por parte de un Estado, y que la escabechina de ETA no sirvió para quebrar esa sagrada unidad de España, me cuestionó ¿Qué aspira a obtener Catalunya? Porque aunque debiéramos reconocer que la vía pacífica merece un reconocimiento mayor que la lucha
Autor: Ana de Lacalle
Somos tan ínfimos y reducidos que no podemos hacernos cargo de nuestra pequeñez. Por ello, “narciseamos” ante el espejo machaconamente interiorizando la creencia de nuestra grandeza y poderío. Tan solo así, toleramos “la insoportable levedad del ser” kunderiana.
Hay cloacas en las ciudades no habitadas por ratas, sino por mamíferos humanos despedazados.
La melancolía es el poso eterno de una pérdida irreparable.
Si decimos que el mundo es tan solo un “devaneo óntico” ¿cómo indagar sobre una realidad que puede desbordarnos?
Pinocho era un muñeco de madera que quería ser un niño de verdad, hay niños que querrían ser de madera.
Todos nos sentimos huérfanos, prematuramente o tarde. Y este desgarre de no poseer el cordón primigenio que nos sustentaba ubica la existencia en los parámetros que le son propios.
Es un privilegio poder leer, desmenuzando lo reseguido. Un lujo el hábito de practicarlo con el mínimo esfuerzo. De arrogantes vanagloriarse, de desagradecidos desperdiciarlo.
“Dime con quién andas y te diré quién eres”. Presupone el refranero la necesaria homogeneidad de los individuos para que puedan relacionarse. Aunque, a priori, la mayoría negaríamos está aserción, debemos reclinarnos, en parte, ante el saber popular que emana de la experiencia de estos dichos, si somos capaces de reconocer que en situaciones de
La política democrática ya no se ocupa del interés general, sino de la lucha por el poder. El denominado bien común no es más que el temario común sobre el que glosan las campañas electorales orientadas a conseguir ese poder. No se trata por tanto de proponer proyectos posibles, sino que convenzan a los ciudadanos.