Somos tan miserables que incluso ante quien nos reclama ayuda nos acabamos emborrachando de vanidad.
Autor: Ana de Lacalle
Quien no se ve capaz de afrontar los escasísimos momentos decisivos de la vida, tiembla permanentemente solo de pensarlos.
Existimos arraigados al tiempo, que devendrá historia e histórico, como anegados en tierras movedizas de las que es difícil reflotar. Y serán generaciones póstumas que construirán el relato de lo que hemos sido, aunque acaso nunca sabrán lo que somos: diversidad asfixiada por aconteceres indeseables e impuestos desde el poder de los que gobiernan y
Título original : Estiu 1993 (Verano 1993) Año: 2017 Duración: 97 min. País: Catalunya Directora: Carla Simón Guion: Carla Simón Música: Ernest Pipó Fotografía: Santiago Racaj Reparto: Laia Artigas, Bruna Cusí, David Verdaguer, Paula Robles, Paula Blanco, Etna Campillo, Jordi Figueras, Dolores Fortis, Titón Frauca, Cristina Matas, Berta Pipó, Quimet Pla, Fermí Reixach, Isabel Rocatti,
Ser inquilino de la vida es una suerte de desapego pavoroso que induce a la frivolidad.
El tiempo es un constructo revalorado en la era digital, en cuanto sus posibilidades de fragmentación y manipulación se multiplican. Obviamente, la concepción cultural también queda dinamitada.
Excede de nuestro manto externo tanta impostura y política de corrección que puestos a rebuscar no sabemos qué restará de nosotros.
La soledad es la sombra que nos persigue, de la que no podemos zafarnos, y que con su presencia umbría nos recuerda que solo nos quedará ella.
Revoleteo de mariposas sin alas, ríos crecientes sin agua. El acontecer cambiando la apariencia de cuanto conocíamos de la naturaleza, es altamente impactante. No es así con lo humano, suceda lo que sea disponemos de justificación.
Voces que declaman en silencio la atrocidad de la injusticia: rostros negros o cenizos, miradas que no pestañean porque no tienen nada que ocultar.