No se me antoja atractivo ser súbdita de unos, ni de otros. Quizás reclame la baja como ciudadana de todo Estado y me convierta en sin papeles, sin identidad y no existente. De ahí a que me trituren debe restar un paso.
Autor: Ana de Lacalle
Cuando la muerte nos da la mano no tenemos opción, porque no cabe elegir otra compañera de baile. Este se baila con Átropos, la deidad que mientras llevamos el ritmo sesga el hilo de nuestra vida. Y en este movimiento o estertor final, podemos sentir la mano de alguien amado que acompaña –qué valor y
Si la respuesta de quien consideras amigo, decae reiteradamente entre la ausencia y la aparente indiferencia es que acaso carezca de capacidad emocional para dar más. O bien, esté tan circunscrito a su ego, que la alteridad sea siempre mirada desde sí mismo, sin otra posibilidad. En vano será el esfuerzo, tras el perdón, de
En esta tensión insoportable de relatos impuestos como mantras, quizás todos acabemos psicóticos delirantes que, en fases recesivas, sintamos la explosión de un cerebro que no soporta tanta contradicción en la interpretación de los hechos. Algunos incluso deseen la huida y la desconexión mental, aunque no hallen la fórmula de declarar la república independiente de
Es evidente que el gobierno español no está dispuesto a dialogar sobre la unidad de España que, aunque pueda ser justificada por los principios derivados de la Revolución francesa en que la unidad territorial garantizaba la igualdad de derechos de los ciudadanos, entiendo que en el contexto actual deben existir otras exigencias más contundentes atendiendo
A todo par le acompaña siempre una sombra que puede acabar pulverizando el binomio.
Aquel que anegado en la podredumbre se eleva y retoma la vida, debe haber hallado una razón inapelable para continuar.
Cientos de muertos y heridos agonizando en Somalia, víctimas del mismo terrorismo que nos asola aquí. Pero ellos son diferentes, anónimos, existiendo a montones. Nuestra indiferencia es casi tan cruel como la bomba que los ha destrozado. Tampoco tiene perdón nuestra arrogancia.
Las voces que solo enjuician devienen en el otro una triste figura del narcisismo patológico.
Pensar difiere de decir, como decir difiere de hacer. Lo cual no implica que puedas proferir tempestades sino piensas ejecutarlas. La coherencia entre el pensar, decir y hacer, no anula su distinción semántica.