Cubren algunas hojas el parque anunciando el otoño, pero no constituyen el otoño; asimismo asoman tímidos gestos de diálogo, de acercamiento, que no sustancian voluntad de resolución del conflicto.
Autor: Ana de Lacalle
La vanidad ciega, a quien confunde su cometido con su persona.
No puede garantizarse la presunción ingenua de que nadie desea el mal del otro, si así fuese la maldad sería directamente proporcional a la incompetencia, pero la constatación es que éste presenta un índice de crecimiento superior al conjunto de habitantes de la tierra, por lo tanto la maldad no reside en la incompetencia de
¿Qué responder a un infante inquisitivo que nos azuza con preguntas cuyas respuestas son complejas, profundas o ni tan siquiera las hay? Recuerdo hace muchos años una noche privilegiadamente estrellada, en la montaña, con mi sobrino David que contaba tan solo con cinco años. Tras haber recibido abundantes explicaciones sobre los conjuntos estelares y planetas
La ira es un torbellino desbravado imposible de refrenar cuando el daño reavivado sangra impotente. Tras la ira, la culpa por equivocar el objeto de evacuación. Y así, ese ciclo redivivo oscilando de la rabia destructora al temblor.
Quienes han vivido siempre en la era digital no perciben que el uso de redes sociales, blocs, páginas webs o periódicos digitales son hoy una alternativa privilegiada ante el ostracismo de muchos escritores, poetas o periodistas que años ha, no disponían más que de las ediciones impresas por el circuitos comercial para dar salida a
Entrelazados, algunos, en una maraña ajena buscamos zafarnos de esas gruesas lianas que, tristemente, nos generan el intenso deseo de huida. Pero, no hay lugar que anhele nuestra querencia que se halle exento de la versión en modo irracional humana. Así que, desesperados, tal vez hibernemos un tiempo para retornar sigilosos, en un punto determinado
La noche desvela a los insomnes que anticipan los desatinos del día, o a los que aún no metabolizaron los anteriores.
El móvil es ese otro-yo que sí nos representa.
Asistir, hoy, a un concierto de los Rolling Stones es un viaje de retorno en el tiempo: añoranza salpicada de pura melancolía.