Considerando que no hay criterio de verdad –quizás porque no haya verdad- la satisfacción de las ficciones devienen el criterio y, por ende, la ficción se entrona como verdad.
Autor: Ana de Lacalle
Los despedazados del mundo se muestran con una diversidad inabarcable. Su apariencia puede ser un indicio de su fatalidad o una evasión enmascarada, porque estar despedazado es carecer de la dignidad que uno mismo se otorga. Esta ausencia de amor propio se gesta a base de la indiferencia o el maltrato ajeno, por cuanto el
La arrogancia es el exceso fingido de una profunda carencia.
Quien clama por sus derechos pide su reconocimiento como humano, es decir, que le sean atribuidos como apropiados por su condición.
Revertir tendencias arraigadas como el culto al éxito social, la velocidad de la vida, la frivolidad del tránsito mundano, el consumo como egolatría y enaltecimiento de la belleza corporal, es resquebrajar los ejes sobre los que se sustenta la impostura del sistema social. Supondría buscar alternativas que no simularan satisfacer, sino que vertebraran la existencia
El escándalo puede aventurar la decadencia de las costumbres o la imperiosa necesidad de modificar y flexibilizarlas.
Desprotegidos e inermes nos lanzamos al mundo, como quien se estrecha en los brazos de su madre, confundidos por aquello de la madre tierra e ignorantes de que es la que nos cubre gustosa en el sepelio que nos consuma.
Me altero y re-altero con cada neurona de tu sistema motor que siente impulsos y reacciona, porque se transforman en finísimas agujas que rozándome me llevan reiteradamente a ti. Y, aunque no parezca ortodoxo, me sublevo junto a lo más hondo de ti que -intuyo se da de puñetazos contra nada- conforma lo más tierno, inocente e infantil
Una cicatriz del pasado es un episodio que dejó de supurar dolor, siendo una señal o impresión que resta en el ánimo por algún sentir. Pero no hay que olvidar que son heridas bien curadas, cerradas. El sufrimiento proviene de las llagas añejas o recientes cuya descarnada sangre borbotea sin límite, ulcerando con cada escozor
La ciencia y la tecnología siguen siendo los saberes mitificados en nuestra sociedad. Aunque solo sea, porque proporcionan directa o indirectamente las herramientas privilegiadas para el lucro de muchas industrias y multinacionales, que a su vez y “desinteresadamente” pueden financiar proyectos de investigación para el avance de estos saberes. Es apropiado no olvidar que la