Efímeros efluvios de consuelo alternándose con la mirada cruda del dolor en compañía. Vívida concentración de emociones con una estrella fugaz que pese a lo leve que aparenta ser, deviene el vínculo más certero, porque su fugacidad es internamente eterna.
Autor: Ana de Lacalle
Internacionalmente no hay orden moral mínimo. Las éticas de mínimos han sido el fracaso que ha plasmado la voluntad de dominio por encima de cualquier tipo de bien. Así, lo que orienta las decisiones son los criterios económicos que acrecientan el poder y a su vez proporcionan más beneficio. Desgraciadamente, este comportamiento es extensible también
Lo políticamente correcto es lo que puede ser aceptado como verdadero- sin serlo- en el seno de una sociedad, una institución, o un grupo. Aunque expresado tal cual parezca inverosímil, los individuos que se adaptan con más eficacia en las estructuras sociales son los que manejan con habilidad el arte de decir lo adecuado y
El debate sobre el mal estado de la educación, que dura ya excesivamente, alimenta el sentimiento de legitimación de aquellos alumnos que pudiendo por capacidad, no ejercen por otros motivos, porque son estos estudiantes hábiles consumidores de las justificaciones en uso. El problema no se resuelve por decreto ley. Sino asumiendo que quien lidia directamente
Uno de los últimos textos publicados por el Sr. Francesc Torralba lleva por título “la Filosofía cura”, lo cual ha provocado que caiga, según mi criterio bajo sospecha. La razón es cristalina: me temo que cediendo al pragmatismo utilitarista del momento está intentando demostrar que la Filosofía es útil y que reporta beneficios. Creo que
Quien se victimiza puede empoderarse, por la verdad que siente que le avala, y convertirse en juez dictando cómo debe vivir su supuesto verdugo. ¿Y si el daño no fuera más que un delirio de quien confundido yerra el culpable y dinamita lo único veraz que le queda? Compleja concatenación de víctimas y culpables que
Condenados a cumplir un año más con los rituales del calendario, las navidades se presentan como ese período en el que casi nadie es quien debería ser, y se nos impele a mostrarnos lo felices que somos en esa familia que a menudo preferiríamos esquivar. No es de extrañar que en la sociedad de la
Los derechos humanos son una declaración formal de principios que enmascaran la verdadera voluntad de los que subscriben cínicamente tal engaño. Ni corresponden por naturaleza, como se ha demostrado, ni se otorgan, de facto, por condición civil. Tan solo se vocean en los discursos políticos como maquillaje del benefactor.
Todo cuanto nos rodea se disgrega acompasando la descomposición interior. El hábito se contornea y deja de ser costumbre, queda pues la improvisación desnortada que evita la parálisis. No se da reconocimiento alguno, puesto que se difuminó lo conocido, y nada parece ser como antaño. Sondeamos, palpando mano a mano, rastros de paredes y terrenos,
La literatura no puede convertirse en un espectáculo de realidad porque ni es esa su naturaleza en sí, ni es lo que los lectores esperan o exigen de un buen libro. Me atrevería a afirmar que quien se siente corroído por el morbo no lee, sino que acude raudo a la televisión donde una diversidad