Sobre cómo escabullirte, sin necesidad, diciendo que te exilias sin serlo, y acabar siendo un fugitivo de la ley, que no un exiliado que es el término del que huye por motivos políticos, no penales. Razón: Puigdemont. Precios ajustados.
Categoría: Anagramas
Sucumbimos ajados, a la seducción de los placeres fáciles e inmediatos para absorber precipitadamente oxígeno, y seguir viviendo en momentos agónicos. No hay humano que naciera con reservas extras de ese gas vital sin el que nos entregaríamos a la desidia, el decaimiento y a un posible proceso destructivo. Por ello, nadie puede ser juzgado
Nunca dejaremos de avanzar centrifugándonos en lo posible, dejado atrás, como alternativas quizás mejores que a las que dimos existencia. Es ese rumor nostálgico y un algo melancólico que sostenemos para cerciorarnos de que lo nuestro fue una elección.
La exigencia al otro es, en ocasiones, un atropello que lo despoja de lo propio. Sin vacilar, transfiguramos un deseo en una tropelía al sentirnos en nuestro derecho de reclamar lo que no nos pertenece, ni es justo apropiárnoslo, sin la voluntad ajena de concedérnoslo desde su libertad.
La nada, al sustantivarla, se torna en posible sujeto de acción: “La nada nadea” con su correspondiente verbo derivado -no aceptado por la RAE- Imaginarnos esa supuesta escena se asemeja a observar los intestinos retorciéndose enmarañados sin capacidad para hallar su lugar habitual. Algo casi escatológico que trasladado a al padecimiento mental debe ser insufrible.
Hay poetas-como Alejandra Pizarnik- que se insuflaron tanto de vida que la desgastaron precipitadamente, y tuvieron que ponerle fin. Porque poeta es quien resigue la vida y hace de ella un poema que proclama lo raro y escabroso de ser uno mismo, en un mundo de iguales.
Balbuceamos palabras convencidos de la sordera ajena, mas con el corazón palpitando a la espera de un alguien ultra perceptivo. ¿Paradójicos? ¿Fingimiento necesario para soportar el ninguneo? Humanos sobreviviendo en la oscuridad de su trágica soledad. Algunos declaran haber sido transeúntes “sin techo”.
Los enfermos crónicos, discapacitados, ancianos –e incluso en ocasiones los niños si no fueran vistos como una inversión- son de facto, una lacra social, que ningún gobierno reconocerá por ser políticamente incorrecto. Pero, observando el darwinismo social que de forma más salvaje se aplica en nombre del neocapitalismo: menos impuestos sobre todo para los que
La pérdida de memoria, en toda su extensión, parece vaciarnos de recuerdos que encajados van conformando nuestra identidad. Pero, sorpresivamente, ignorados ya, los hechos por completo, yace en nosotros un sustrato emocional que no se altera y que tiene más relevancia en quiénes somos que los sucesos concretos, porque son el registro vivo que ya
Hay un sentimiento de vacío existencial propio del humano que bien podría ser el motor que da cobertura a un sistema económico entregado a llenarnos el tiempo de ocio mediante el consumo de “cosas” que nos alejen de la actividad reflexiva y disuelvan la percepción de ese hueco abisal. Pero, existe paralelamente un sentimiento crónico