Los enfermos crónicos, discapacitados, ancianos –e incluso en ocasiones los niños si no fueran vistos como una inversión- son de facto, una lacra social, que ningún gobierno reconocerá por ser políticamente incorrecto. Pero, observando el darwinismo social que de forma más salvaje se aplica en nombre del neocapitalismo: menos impuestos sobre todo para los que
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La pérdida de memoria, en toda su extensión, parece vaciarnos de recuerdos que encajados van conformando nuestra identidad. Pero, sorpresivamente, ignorados ya, los hechos por completo, yace en nosotros un sustrato emocional que no se altera y que tiene más relevancia en quiénes somos que los sucesos concretos, porque son el registro vivo que ya
Hay un sentimiento de vacío existencial propio del humano que bien podría ser el motor que da cobertura a un sistema económico entregado a llenarnos el tiempo de ocio mediante el consumo de “cosas” que nos alejen de la actividad reflexiva y disuelvan la percepción de ese hueco abisal. Pero, existe paralelamente un sentimiento crónico
Al atardecer, con un cuerpo casi caducado y una mente senil de intensidad vital, no podemos exigir que anochezca para abandonar el mundo de la consciencia. Cabe aceptar que algunos marchen en el instante del día que decidan.
En situaciones límite, el sujeto se mide, se coteja, se pondera; evidentemente, si sale victorioso y a posteriori, hallándose con alguien que se asemeja a él pero no reconoce plenamente, para bien y para mal, aunque siempre en pos del realismo y la humildad.
El pasado dejó propiamente de ser tiempo, el presente es el tiempo en el que aparecemos para el otro, pero el que menos revela de nosotros y el futuro es un supuesto tiempo que se mostrará en presente. Cabe sospechar que solo somos en presente y que el tiempo, como tal, es un supuesto que
El silencio nocturno musita las ausencias de los que ha seducido el sueño. Así, quien en vigilia siente ese susurro se siente protegido de mirada alguna, presente entre la ausencia que dormita, sosegado y seguro para ser quien es sin tapujos, ni consideraciones ajenas. Acaso los insomnes sean zombis escudriñando su cobijo en el mundo.
Cuando alguien solícito nos pide unas monedas por la calle, es cierto que no azotamos al eje del mal, respondiendo a esa persona con un desayuno o algún euro. Pero, aliviamos en algo su situación y no ahogamos el grito de nuestra sensibilidad.
La ironía es un recurso exquisito que hay que saber utilizar con elegancia. Un uso burdo se estampa contra la frivolidad o aún peor con el cinismo. Lo frívolo nos convierte en insustanciales, lo cínico en perversos, mientras que lo irónico, ajustado al contexto en que pueda ser entendido, en críticos agudos y punzantes.
Aquel que no puede metabolizar emocionalmente una negativa por respuesta, no reacciona únicamente a la falta de costumbre, debemos considerar la posibilidad de que, siendo una constante, cada NO sea como una nueva daga hurgando la herida ulcerada.