Fantaseamos imposibles, el resto deberíamos propiciarlo.
Categoría: Sin categoría
Expulsamos culebras verbales ante la impotencia de la acción, que nos deja paralizados e iracundos.
Si me voy, porque me marcho; si me quedo, porque me hallo; ¿qué hacer cuando las decisiones son dicotómicas?
Anteriormente, de joven, la prudencia inexperta me inducía a callar más tiempo, ahora, ser adulta avanzada, la experiencia imprudente me impele a hablar antes de tiempo.
Nadie nos verán rogando clemencia ante las condiciones de vida, los ultrajes y los maltratos, sino justicia, porque hablamos de derechos no de caridad ni de benevolencia.
No hay regreso de facto posible, ni querencia debería, al pasado que plácido o nefasto finiquitó. Tan solo hay noción y emociones asociadas a ese tiempo anterior, que se metamorfosea como presente si no se zanjó en el interior.
Si despedimos un año aciago, acogemos el siguiente con temor
Quien no posee el transcurso del tiempo incrustado en cada fibra de su ser, perdió conciencia de su ineludible finitud.
Cada instante vencido, suma o resta, pero siempre a favor.
