Siguen agrietándose costuras en tejidos fuertemente ribeteados. Una vez descompuestos, con las telas gastadas y los restos de los hilvanes antiguos ¿quedará lugar por donde zurdir nuevas costuras? O ¿no habrá más que retales sórdidos sin posibilidad de ser más que mero retazo?
La paz no es posible mientras haya conflictos políticos. Pero tampoco desigualdad de oportunidades e injusticias, aunque estos derechos implícitos estén demodé.
Yo misma puedo ser supinamente estúpida, pero me retuerzo para abandonar ese estado de necedad.
Para alcanzar la estupidez no se necesita esfuerzo, razón por la que abundan los estúpidos –necios, faltos de inteligencia-
Entre el ambiente festivo que se han propuesto escenificar algunos, seguidos por muchos, se amaga el miedo y el padecimiento de ciudadanos, que sea cual sea su postura política, poseen una conciencia más realista de lo que ciertamente está sucediendo en Catalunya. Y no recuerdo ningún proceso de secesión mediante festejos en la historia ni
La esperanza, reducida a la expectativa en nuestros tiempos, tiene tan corto alcance que ya sea satisfecha o frustrada está destinada al fracaso vital.
Contra el vicio de no escuchar, la virtud de esperar en silencio el gesto apropiado.
La banalidad de ser una hormiga se nos antoja tremendamente atrayente cuando ser un humano deviene excesivamente contundente.
El odio se inocula en las masas con insistencia y perspicacia, voluntaria y contra la supuesta voluntad. Una vez contaminada circula como un virus que no acepta resistencias, ni contrariedades o cuestionamientos porque ante estos se ceba especialmente generando confrontaciones febriles de difícil resolución. Sabemos que los virus no tienen cura, que requieren su tiempo
Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de