Mañana tal vez, al re-cordar, el sentir se hallará ácidamente constreñido y será en vano el intento de palabrear sucintamente sobre aquel once de marzo. Por ello, hoy que aún resta el espacio de las horas, recreo –no podemos más que reinventar con matices emocionales lo pasado- aquel trágico día en que muchos oíamos por
La última sinfonía debería ser de tonalidad generosa, para quien brinda el honor de permanecer a escucharla.
Mientras vamos viviendo, acaso sea por la inercia de una indecisión, se alza sobre nuestras cabezas la espada de Damocles, asida por la mano de Camus, esperando la respuesta sobre si vale o no la pena vivir. El pulso firme y paciente caduca, cuando pasado el tiempo y consumida la vida sea absurda cualquier respuesta.
“La Nada nadea” recitaba el maestro mientras enseñaba a conjugar los verbos –porque él solo era un profesor, no un educador-
De niña me educaron según un patrón social que me anulaba. Levanté una cápsula a mí alrededor, empecé a jugar a fútbol, a chapas y cuando el desprecio tomó la disposición lingüística de “marimacho”, creí entender que mi rareza no cuajaba en el mundo. Hasta que la incursión en el ámbito intelectual nos situó a
Ser mujer es una suerte privilegiada de ser humano, por la naturaleza sensible que acostumbra a predominar más que en los varones y la capacidad de gestar.
Durante años el ocho de marzo ha sido una jornada reivindicativa por la igualdad de derechos y trato de la mujer en la sociedad. Este año, y por reiteración de la desgracia, se me antoja como un día de duelo por todas esas mujeres que sufren y algunas pierden la vida –junto a sus hijos-
Cuando alguien benevolente te plantea formular 100 PREGUNTAS FILOSÓFICAS, para satisfacer a las mentes inquietas, Ed.Cossetània.Edicions. Valls, febrero de 2017 debes estar agradecido porque te está proponiendo escribir un libro divulgativo dentro de una serie titulada “de cien en cien” que ya ha versado sobre otras materias. Desdeñar la oferta sería seguir enjaulando la filosofía
El hombre es algo a superar intuyó el profeta Nietzsche, aunque su horizonte dibujaba un ser con poder y dominio de sí mismo, ese post-hombre era el boceto de alguien con voluntad de vivir, de querer por querer, de situarse por encima del dolor, del bien y del mal y de decir un SÍ sin
La expresión “lo que nos es dado”, usada a menudo en textos teológicos, me deja absolutamente perpleja, sobre todo cuando fuera de ese contexto se aplica para referirse a aquello con lo que nos encontramos en la vida. Admitamos su legítimo significado teológico. Pero no podemos en ningún caso aceptar que de forma extensiva se