Sanguijuelas

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La generosidad no cabe  nombrarla, se despliega silenciosa como un aroma envolvente alrededor del otro.  Al contrario,  quien se jacta de ella parece querer arraparse  como una sanguijuela, que aprovechando el equívoco dulzor del entorno, absorbe lo que es ajeno en lugar de desprenderse de lo propio.

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