Los que caen en saco roto son como “sísifos” despeñándose eternamente. Ningún esfuerzo, ni gesto, ni amago de resurgir será avistado.
Autor: Ana de Lacalle
El sistema social ha intentado centrifugar lo diferente y lo normal para depurar sus límites, insertando un mazazo mortal a quien pretenda legitimar insurgencias en nombre de la igualdad. Pero, puesto que este sistema no aspira al bienestar de sus miembros, ha ninguneado a lo distinto o anormal inerme y sin fuerzas para rebelión alguna.
a través de Ser feliz para Schopenhauer Clica para ver post de abril de 2015
No todo lo que puede ser dicho debe decirse, porque no hay “verdad” despojada de emociones, ni “hechos” que por sí mismos den cuenta de lo significativo. A causa de la incontinencia verbal, se pueden generar falacias y distorsiones que para nada se ajusten a lo acontecido.
El amanecer tan solo atenúa el temblor nocturno que se aloja en el recodo oscuro del alma. No cercena terrores, ni fantasías gestadas basándose en la existencia. Amanece para que nos repongamos, y resistamos el envite venidero.
La maternidad debería ser una opción, no un sobrecogimiento, porque el cordón que une ambos cuerpos no es más que la metáfora del vínculo que, como madre, se prolonga ad infinitum. Aunque los hijos deban crecer sesgando el cordón que podría atenazarlos e incapacitarlos para vivir, las madres nunca podrán dejar de sentir su ser
a través de deber-querer Clica para leer post de junio del 2012
La gestión del tiempo externo es un recurso para estructurar lo incontrolable: el devenir interno de la existencia.
Acaso se atoró el uso metafórico de las palabras ante la contundencia de una realidad sin paliativos.
Estaciones abarrotadas de trenes con destinos diversos y sentidos confusos. Almas ambulantes que dirimen la vía de acceso y la dirección a tomar. Un rumor de voces anónimas, intenso y continuo, que espesa la capacidad de escoger un rumbo, en una estación saturada de todo. Un desatino.