Etiqueta: emociones

Compasión lingüística

Se nos resiste el lenguaje porque se nos resiste el pensar; o, para ser más precisos, rehúsa el sentir esa restricción encorsetada en conceptos que impone nuestra estructura lingüístico-racional, y palpamos la impotencia del decir, la imposibilidad de liberar emociones expresadas de tal forma que puedan ser resentidas por otros. Porque la auténtica comprensión se

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Lo afectivo como el valor

El debate, abierto hace ya tiempo, respecto a cómo iban a transformar las redes sociales las formas de vinculación directa y en vivo entre los individuos va despuntando horizontes que no coinciden exactamente con las prospecciones de las que se había alertado. Parece ser que la sociedad basada en el hiperconsumo, junto con  la extensión

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Ceguera emocional e intelectual

Todos sufrimos a lo largo de nuestra vida situaciones perturbadoras que dejan un rastro de intensidad variable en unos y otros individuos. En cualquier caso, lo que no resulta nunca benéfico es quedarse agazapado bajo el manto del posible trauma. Lo que no puede ser olvidado, ni se olvida, ni tal vez deba hacerse, pero

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La infancia

La infancia permanece en un lugar recóndito  de nuestro interior formateada como un conjunto de emociones que remiten a supuestos hechos de los que, en realidad, recordamos los que constituye nuestra experiencia básica. Para algunos, es un paraíso perdido ornamentado de fantasías, que genera añoranza y melancolía por lo idílico dejado atrás. Para otros, sin

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La comunicación no verbal

La comunicación no verbal trasluce principalmente estados emocionales, sentimientos, que suscita la presencia y la interacción con el otro. Constituye el contenido latente de nuestro lenguaje, algo que se asemeja a esa sentencia que, posteada en este blog, afirma que el gesto espontáneo que brota de la voluntad oprimida –de lo que por decoro verbalizamos-

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Psicoanálisis: el miedo emocional del terapeuta

Los formalismos encubren el alma de una cordialidad educada, pero que como impostación social impide discernir la veracidad que guarda. Así, todo formalismo o encuadre preestablecido que oriente las relaciones humanes las enturbia de una nebulosa de ambivalencia que difícilmente permite vislumbrar hasta donde llegar el decoro y hasta donde la veracidad de lo manifestado.

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