a través de Robots S.XXI Clica para ver post de abril de 2017
Autor: Ana de Lacalle
Tu sonrisa es tan profundamente alegre, Amaia, que cuestiona inexorablemente ¿qué vida es esta que irá agriando tu rostro? ¿compensa un vivir que nos trasforma a base de dolor?
Lo que deviene más devastador de algunas sentencias judiciales –la Manada es una más, a pesar del valor simbólico que ha adquirido- no es únicamente la cosificación y el ninguneo de la mujer, sino que dan pábulo para que otros depredadores con una sola cabeza –y no hablo de la que aloja el cerebro- continúen
La elasticidad de la noche puede quebrar el ánimo de los insomnes, aunque se apliquen en la búsqueda de los secretos durmientes. Tan solo si se produce un descubrimiento se compensan las largas horas de activa espera.
Quien renuncia a desear se entierra lentamente en la desesperanza y la nada, porque los deseos son impulsos vitales que nos hacen sentirnos y querernos vivos para la consecución de lo anhelado. Si nos avezamos a la renuncia moralista –en ocasiones nada sustentada éticamente- vamos adentrándonos en la caverna donde aguardan los despedazados.
a través de El corazón encogido Clica para ver post de marzo de 2016,….tremendamente actual.
Ser mujer es la desventaja, en un mundo donde el poder es marcadamente masculino, y solo el cuerpo parece concedernos el derecho a existir. Eso sí, sometidas a los impulsos descerebrados del macho. Por eso cuando, con malevolencia, se habla de la feminización de las sociedades, debemos entender que los hombres han empezado a tolerar
Nuestra consciencia lidia por sustentar un relato coherente que nos permita dormir. Y es, ese estado, precisamente el que boicotea todo el afán, sacudiendo las falsas raíces del decir premeditado. Los sueños, como representaciones espontáneas de la mente, constituyen la voladura de todo discurso ajeno a las profundidades del yo. El soñar es, a veces,
Nada más certero que la impotencia que se deriva del amor genuino, porque donde el otro se ha diferenciado como tal, la distancia exigida solo nos permite la tenue consolación de acompañar, estar en disposición, pero nunca interferir sin ser requeridos por el ser amado, aunque éste sea una extensión, en su origen, de las
Clica para ver post de agosto de 2016 a través de El porqué del para qué