Clica para acceder al post publicado en mayo de 2015 a través de ¿Hay antisistemas o hay pensamiento único?
Autor: Ana de Lacalle
Una discapacidad –desconozco el eufemismo más adecuado- es una prueba de fuego para quien la padece y para su entorno.
Los delirios nacionalistas suelen desencadenar en la idolatría de un líder megalómano, cuya desviación mental le ha llevado a ignorar lo prioritario, y a recordar el porqué de su mandato, más allá de su propio ego.
Una mirada vacía de vida muestra un alma moribunda de dolor
Damos por descontado lo que nos parece obvio, aun habitando un mundo en el que se evaporó el reconocimiento de lo mínimo evidente. Sin referentes axiológicos compartidos como prioritarios, no hay más obviedad que el deseo de cada sujeto, su ambición, su voluntad y su poder de imponerla a los otros.
a través de Cioran Clicar para ver post publicado en enero de 2015
Creer que unos han suplantado la identidad de otros en el entorno familiar puede ser un delirio, que manifiesta la sospecha de que algo sustancial se ha resquebrajado.
Decir la verdad es un imposible semejante a ver Todo simultáneamente.
Hay quien sueña y sufre el síndrome del “atrapa sueños” en un sentido literal –obviando la magnífica canción de Maná- Pues se encuentra intentando con esfuerzo supino retener un contenido onírico, que se presentaba claro al despertar pero que conforme lo repiensa se tropieza confundido con una disolución progresiva de imágenes deshilachadas sin argumento. Algo
Acusados de delito o no, a todos nos pertenece la culpa –a unos mucho y a otros menos- del martirio proferido al humano, que expoliado de cualquier atisbo de dignidad se consume de hambre, miseria y atrocidad. Cierto que no todos cargan con la culpa, pues ahí se halla el grado de conciencia moral y