Nos preparamos para lo peor con la fantasía mágica de que así lo evitaremos.
Autor: Ana de Lacalle
El sentido del humor es un recurso imprescindible para mirar el mundo y compartir esa jocosa perspectiva con otros, pero nunca a costa de dañar o injuriar a otros y menos hurgando en sus males. Sin embargo los que desempeñan una vida pública, en lo que hace referencia a ese aspecto y no a su
Ser testigo y parte de un acontecimiento demoledor es un esfuerzo casi psicótico.
Las formas de la literatura deben ser tan elásticas y sorprendentes como las historias que narran, solo así se aprehenden vidas que superan la mera existencia.
Mientras sigue sucediendo lo que ya es habitual, por doquier, sin que nada altere el ritmo de nuestro pestañeo, y la rutina interiorizada nos haga sucumbir en la absoluta indiferencia, alguien, en algún lugar triunfa, y otros mueren. Mientras nos aderecen el cerebro con indignaciones políticas locales, al uso y nada sustanciales en cuanto a
Un No, es un No. Y un silencio abrumador que delata el rostro aterrorizado de quien no osa negarse a lo que resulta evidente que sucederá, es de hecho un No entre alaridos acallados. Si la víctima es una niña, su ignorancia, desconcierto, junto con el poder de quien abusa, hacen de la agresión un
Quién no se ha descubierto, en alguna ocasión, como un esperpento patético de sí mismo, desinhibido, a-culturado y salvajemente diáfano.
Donde reste un espacio para tu decir, que nadie usurpe tus palabras.
El individuo que ha sido cosificado siempre, construye su identidad como objeto –nunca como sujeto- y por ello se siente disponible, sin límite alguno, para satisfacer las necesidades ajenas. Incapaz aquél, por su naturaleza de cosa, de concebir las propias.
La carencia absoluta presenta rostros descarnados en aquellos que mueren de inanición, esta es, a su vez, la versión más cruel de la desigualdad e injusticia entre los hombres. La penuria presenta grados diversos según la geografía mundial, pero siempre es la consecuencia de un sistema de económico que de base implica un reparto injusto