Etiqueta: ausencia

¿Hay alguien más? -sobre “Dios”-

Me sorprende y a la vez me intriga que haya intelectuales que desarrollen discursos inacabables sobre “Dios”. En particular filósofos que considero de enjundia y cuyas reflexiones en otros aferes son admirables, al margen de que se pueda o no disentir en algunos aspectos. El caso es que siempre me he preguntado ¿de qué hablan?

Seguir leyendo

La ausencia de recuerdos

Rastreo, desalado y ávido, entre los recuerdos olvidados algún gesto afectuoso o similar, que pueda revelarme el lugar que ocupaba en tu interior. Tan solo poseo la apariencia de una esfinge que me remite a ti, fría y rígida, casi marmórea diría. Erigida en la autoridad divina que exigía alabanza y loa, rostros fascinados ante

Seguir leyendo

El efecto Lucifer -publicado anteriormente el 13/12/18

Ayer, experimenté un efecto diabólico que, quizás porque rebusco donde nada hay, me dejó algo perpleja. Publiqué en este blog una entrada sobre las “Pérdidas” que tan solo tuvo unas horas de vida, porque la estupidez informática provocó su pérdida, con lo cual supongo que algunos os topasteis con el mensajillo de “no se ha

Seguir leyendo

Alma sin ánimo

El alma por su precariedad adolece de estrategias raudas de reparación. Serpentea, huidiza y esquiva, inhibiendo la identificación del mal que nos aqueja. Un mal controvertido si sopesamos la tesitura que nos zarandea al cuestionarnos su naturaleza. No es, necesaria ni exclusivamente, un acontecer externo. Tampoco una podredumbre urdida a voluntad. Entonces ¿qué es y

Seguir leyendo

¿Por qué filosofar? Lyotard

(…)Si es verdad que el mundo pide ser transformado es porque hay un sentido en la realidad que pide acontecer; pero si es verdad que ese sentido pide acontecer, es que su advenimiento se ve impedido de alguna forma. (…) He aquí, pues, por qué filosofar: porque existe el deseo, porque hay ausencia en la

Seguir leyendo

A los añorados

Atenazar cada gesto, cada mirada, cada intento en nuestro momento final, se me antojó lo más trascendental que nunca habría forjado. Pero se diluía tu manifiesta expresividad y no me era posible poseer nada. Tan solo me quedaban señales luminosas en el interior, sin forma ni contorno, eran sensaciones que no sabía cómo preservar de

Seguir leyendo