En la biblioteca personal los libros deberían estar ubicados cronológicamente, es decir según su propietario los ha ido adquiriendo, catalogados por fechas y, a poder ser con una breve reseña de la lectura que se hizo de él en cada momento. De esta forma tendríamos una radiografía sincrónica del pensamiento y los cambios significativos que
Autor: Ana de Lacalle
Aquellas que, entrando en la adolescencia, se debaten por buscar su identidad se hallan sumergidas en un entramado de influjos contradictorios. Estos mensajes vertebradores se organizan en dos planos: el visible y el oculto. El plano visible sería aquel discurso explícito que cualquiera defendería sobre el rol de la mujer en la sociedad, su dignidad
La vida se asemeja en demasía a un escaso paréntesis de nuestro estado habitual que es lo que denominamos muerte. La incognoscible infinitud de cuanto rodea lo tangible y efímero nos invita a pensar que lo raro es vivir, por su inmensa brevedad y fragilidad y vulnerabilidad. La cuestión central vuelve a urgirnos: ¿qué es
Si el rechazo se produce culpabilizando al otro de impostor, la reparación es una quimera ya que se atenta contra la honestidad del “acusado”. Queda en depósito un dolor tal vez custodiado por el rechazado que siente no ser fiable, no ser valorado y la ausencia de quien fue para él alguien significativo.
http://www.fragmenta.cat/ca/cataleg/assaig/605089 Con motivo de la publicación de la obra de J.C.Mèlich «la prosa de la vida. Fragments filosòfics II» Cierto es que cada época encaja sus retos con un lenguaje propio y aunque se asemeje a otro ya pasado, debemos asumir que los matices son, de facto, casi sustanciales. Así pues lo fragmentario no
Todo cuanto poseemos lo llevamos puesto. No hay nada material que propiamente nos pertenezca porque siendo corruptible se degrada a un ritmo distinto al nuestro, y no por ello nosotros dejamos de ser quien somos. Existimos por determinación de lo poseído, pero esto que denominamos “posesión” no es más que unas atribuciones que nos identifican,
No es habitual mantener un dialogo acalorado familiar, sobre si la cosa no es hasta que no se realiza –se hace real- mediante el acto lingüístico. La cuestión de fondo no era otra que la tortuosa -por agotadora- relación pensamiento/lenguaje. Una chica de dieciséis años y un chaval de diecinueve debatiéndose en la cocina, entre
Vivimos en una época débil. Tal vez sea éste, el inevitable desarrollo de las sociedades occidentales opulentas, que empecinadas en satisfacer para no carecer, han satisfecho incluso lo innecesario. Pero, para mal de todos, no han sabido ahondar en las necesidades más profundas que afloran cuando las más acuciantes ya están sobradamente cubiertas.
Tenuemente se desvanece la luz cuando la verborrea encubre la falta de interés y delata el deseo de rellenar el tiempo sin percances ni conflictos. Todo lo intercambiado y depositado se torna confuso y gris, puesto en cuarentena, o en infinita cuarentena. Esperando, si fuera posible, restituir la luz y la mirada diáfana de alguna
A menudo reconocemos que la existencia parece estar “llena” si el sujeto tiene esperanza. Esta acostumbramos a referirla de forma etérea, posibilitando que pueda contener diversos sentidos, o bien por la dificultad también de concretar: ¿ qué espera el que espera? Esa tonalidad verdosa que asociamos a la esperanza puede adoptar la forma del reino