Autor: Ana de Lacalle

¿Cómo sostener el dolor?

No nos hunde el dolor, sino la falta de sentido de este. Sin un por qué o un para qué, el sufrimiento se nos hace intolerable. El héroe griego, el mártir cristiano actuaban en pro de un ideal, tenían un propósito por el cual sacrificarse y soportar las fatalidades del mundo y de los hombres.

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RESEÑA DE: «EL HOMBRE QUE MATÓ A ANTÍA MORGADE» de Arantza Portabales. Ed. Lumen.

La novela de Portabales es una intriga constante que, situándose dentro del género negro, huye de la cruda descripción de imágenes sanguinolentas y se centra en una trama bien urdida y enrevesada, y un perfil trabajado de los personajes fundamentales de la historia. El inicio resuena a las frases con las que Javier Marías iniciaba

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Cancelaciones e intolerancias.

La problemática de lo que hoy denominamos cancelación, nos remite directamente al concepto de tolerancia que, en auge durante la primera década del siglo, ha ido perdiendo presencia e importancia tanto en el ámbito de la filosofía y la cultura como en lo político. Desde el momento en el que se empezó a tomar conciencia

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Elecciones en España: 23J

En España, hoy votamos. Ejercemos ese derecho democrático que demasiadas veces parece ser el único ejercicio de participación que le corresponde al ciudadano. Tristes democracias, que en el seno de la Sociedad misma carece de uno de los principios básicos que es la libertad de expresión. Las instituciones la coartan sin pudor arremetiendo contra manifestantes

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¿Qué es ser mujer? ¿Qué es ser hombre? ¿Se puede trascender el binarismo?

¿Qué es ser mujer? Responder aduciendo que alguien que se siente mujer es una vacuidad, si no somos capaces de aproximarnos a una respuesta previa sobre que es una mujer, ya que no puede identificarse alguien con una condición que desconoce en qué consiste. El intento de acotar en alguna medida la categoría de mujer

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La banalidad de un dios.

Parafraseando a Simone Weill[1], filósofa destaca del S.XX, un Dios ausente es el único Dios auténticamente presente, pues la ausencia aparente de Dios es su realidad. Dicho esto, puede deducirse que la figura de Dios de la que habla Weill se aleja de esa función consoladora y hecha a medida de la necesidad humana por

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