IMAGEN: Hom Nguyen https://www.facebook.com/141876642592876/photos/1871266216320568/ Nunca sabemos cuándo sentiremos que se trunca la vida y nos hundiremos en el légamo pegajoso de la desdicha. Un aldabonazo imprevisto, que nos noquea así, es un punto de inflexión del que pueden emerger una diversidad de arterias más o menos sangrantes. En esos momentos es crucial disponer de alguien
Categoría: Anagramas
Si no somos capaces de asumir lo que es la vida, poco nos resta qué hacer en este mundo. Vivir es lidiar con la contraposición entre dolor y placer, sabiendo que ambas constituyen este tránsito finito. Estar alerta continuamente para eludir el dolor no es vivir ya que la angustia del sufrimiento que está por
¿Qué es la hispanidad? No lo tengo claro. Si se ve refiere al orgullo patriótico por haber civilizado a los aborígenes de más de medio continente americano, entiendo que es algo anacrónico, repulsivo y un exponente vergonzoso de lo que ha sido el imperialismo occidental. Si como consecuencia de semejante expolio, la hispanidad se refiere
Es muy difícil describir una emoción. El lenguaje no alcanza allí donde lo que se impone es una vivencia única. No obstante, disponemos de recursos como la metáfora, los símiles y otras formas de aproximarnos a lo que se resiste a ser, simplemente, dicho. Intentar, por ejemplo, expresar la tristeza, y lograr que quien lo
Una balada de otoño es un canto rebosando de melancolía, que despliega notas de nostalgia y pena. Todos poseemos nuestra propia balada; algunos no la sienten, sumergidos en el ruido de su propia angustia; otros se dejan arrostrar por esa melodía desesperada. También los hay que se han reconciliado con su historia y se relajan
Hay lágrimas plomizas que no resbalan, sino que se precipitan causando un ruido seco y agotado. Son las que se derraman ante una ausencia esquiva, porque no se muestra como tal. Es una pérdida sentida y raramente percibida. La soledad es la única que cobija y asiente ante esa insuficiencia, y el vacío se torna
Escupiendo culebras envenenadas que acierten alternativamente su diana, descargamos la inquina que nos horada. Sin embargo, esa rabia parece infinita: no se sacia, y desea más objetos que sean sus víctimas. Y es que, cuando el resentimiento y el odio borbotean en el interior, fluyen como reacción a un daño básico sufrido. Nadie, ni nada
El escrito que aparece a continuación está datado en el año 2016. Sin embargo, siempre que vuelvo azarosamente a verme arropada por un nuevo y antiguo sauce llorón despierta en mi una serie de emociones que se mantienen en el tiempo. Es, sin duda, mi árbol. Posteriormente, publiqué otro escrito que podéis consultar, al volverme
Los resultados de las elecciones de ayer harán que corra la tinta a borbotones intentando elucubrar qué posibles vías de gobernabilidad se presentan. Creo, sin ser ninguna analista política, que no la hay y que lo más probable es que vayamos a otras elecciones transcurrido el plazo de intentos de investiduras. Lo dejo aquí, anoche
No se puede extirpar la ponzoña interior como si hubiese un lugar que purgar con el fin de exonerar de todo padecer. El desasosiego, la desidia, el abismo son como un sarcoma expandiéndose por doquier, sin freno, con desenfreno cuyo fin es ocupar todo posible espacio. ¿Y qué hacer ante tamaña invasión? Buscar y rebuscar









