En la aparente y engañosa quietud que alcanza la existencia, a veces, las vísceras explosionan, nada se halla en el lugar que le habíamos atribuido, buscando esa quietud que nos encalma. Agazaparnos a la apariencia tan solo contribuye a una revuelta interior sin precedentes, o con ellos ya en el olvido. La única opción es
Categoría: Anagramas
El tiempo, ese gran escultor que va cincelándonos como singularidades pétreas, a veces solo son muescas, otras, relieves que nos configuran, pero siempre resta el grabado de los instantes que nos pertenecen. Y en ese umbral de lo esculpido cada uno gesta, junto a los tiempos, esa contingencia que nos constituye. Así, somos el ayer
Hoy me rebozaría entre las sábanas apresando el instante, para que sea menos breve y, la concatenación con otros sea pausada, lenta, imperceptible. Me transformaría en un ínfimo reducto del tiempo para sentir que no transcurre, que lo que palpita en mí no es perecedero y que podría alimentarme de esta humana y gratificante sensación
Llegado determinado momento de la existencia, solo nos resta amarrarnos firmes a lo irrenunciable. No a lo inexorable, si no a lo que ha nutrido por decisión el humano que somos, hoy; y como nada es nítido sino, antes bien, entre translúcido y amenazado por la opacidad, únicamente cada uno puede identificar, a veces no
Si mi cuerpo se desliza por la grava, todo el recorrido queda acusado por la epidermis, órgano que debía protegerme. Sin embargo, no hay tránsito que sorteando obstáculos no deje algún trauma como recuerdo indeleble. Eso es vivir hasta las últimas consecuencias, asumir las cicatrices del camino, incluso si eso nos lleva a des-vivirnos.
Desde el momento en el que mencionamos el abismo alguna noción acude a nuestra mente: imprecisa, opaca, espesa, pero siempre como algo en lo que nos precipitamos, sin poder ni tan solo atisbar si hay fondo, y como sería en caso de que lo hubiese. Es la caída por excelencia de los que ya no
El “caso Alves” vuelve a darnos un revés y a evidenciar que la justicia es clasista. Recordemos que fue condenado a cuatro años y medio de prisión y cinco de libertad vigilada, considerando como atenuante que el acusado pagara, por requerimiento judicial, una fianza de 150000 euros, que irán destinadas para reparar a la víctima.
Te vas, discreto como siempre; procurando que no dejen sonido tus pasos y que el aire disuelva el polvo de tus huellas. Te vas, ¿con poca convicción? O quizás ¿temeroso de nombrar lo que está aconteciendo? Eres un misterio inaccesible que no deja resquicio para dialogar. Desconozco si celoso de tu intimidad, no hallas ese
Tengo una nueva mirada que desconozco hacia dónde me conducirá. Hoy es todo algo borroso y apagado, pero los augurios dicen que debo aprender de nuevo a mirar. Es poético hallarse en esta situación de reconstruirse desde otra perspectiva. Más aún, sabiendo lo que ya sé que, sin ser mucho, es más que cuando de
Todo acontecer parece carecer de importancia, inmersos en un marasmo de sucesos, nada es ya acontecimiento sino accidente nimio, entre los que vamos sorteando la existencia. Habituados a ver, protegidos por imágenes, las atrocidades más inhumanas, cuanto hay se desliza por una indiferencia sin discriminación. Nuestra sensibilidad puede tolerar un anuncio poco oportuno, con la









