Quien se identifica consigo mismo, está próximo a perder la perspectiva; quien tan solo se asemeja cercano a la alteridad.
Categoría: Sin categoría
Ninguna generación puede calificarse de “perdida” ya que cada una carga con los despropósitos de su época, haciendo posible generaciones, tal vez, con mayor fortuna.
Ante la figura de un filósofo que destruye andamiajes fortificados, la reacción es el dogmatismo, síntoma inequívoco de las trampas encubiertas del sistema devastado.
El pesimismo no es el resultado de una pasividad carente de coraje, sino la actitud de quien, como Sísifo, descubre la inutilidad de su empeño.
Enredaderas de palabras que penden ya vacías sin que comprendamos nada.
A veces es más benévolo un nihilismo pasivo que un romanticismo trasnochado.
Mientras un individuo no se sustantive como sujeto de sí mismo, será voluble y susceptible de manipulación con una elasticidad inaudita.
Una vez ubicados en el abismo, no hay vertebración posible en cuanto no se halla más que la nada, ese no-ser que no puede, no fundamenta, no enraíza, no-nada.
Un rincón de una taberna deslucida, habitada por aquel al que no le pertenece ya lugar alguno, estando mientras esté sin ninguna conciencia. Esa es la derrota mísera y ostensible de quien no pudo con la vida.
Lo único que puedes hacer en paz, por decisión propia, en esta sociedad, es morir-a escondidas- porque estás autoeximido de velar por dónde caes muerto.