Para la voluntad de poder y dominio no hay límite en la acción, como ya estableció Nietzsche. Ahora bien, para el querer humanizado, para una voluntad de vivir con dignidad debe haber límites claros y certeros. Cierto que el pensador nihilista pudiera haber sido un geógrafo de la naturaleza humana, mientras que aquí acaso estaríamos
Nada somos para quien no quiere vernos.
La ciencia se desarrolla, cada vez más, bajo el implícito de una disociación mente/cuerpo que, aunque no se reconozca, se evidencia cuando se realiza un trasplante de cabeza -¡por completo!- presuponiendo que el sujeto está ubicado en ella y desligado absolutamente del resto del cuerpo. Esto ha sido por el momento un experimento con cadáveres
Desvanecerse en el lugar y momento apropiados es, o una virtud generosa, o un complot sospechoso. Habitamos un país de virtuosos o de mafiosos, ahí reside la cuestión.
Aquel que no ha interiorizado un espíritu socrático –en cuanto a su ignorancia- tropezará mil veces en la misma piedra, por mostrar ésta, distinta apariencia.
Las redes sociales, como un enjambre condensado del tejido social, son a menudo espacios de indiscriminada y cruel cacería, otras veces de añagazas premeditadas con argucia para descarnar a débiles púberes que creen que manipular la máquina es controlar el mundo. Así, la red que funciona como el lugar privilegiado de los jóvenes, es de
Acaso, paradójicamente, la ausencia impida el olvido y esas letras nunca escritas y esperadas sean la falsa huella de un recuerdo involuntario que permita el posterior reconocimiento. O, tal vez, nada hay que pueda hacerse para impedir o no el olvido, más cuando éste reside en la mente del que se siente abandonado y nunca
Disueltos en una confusión normativa que raya la anomia, la justicia puede revertir en venganza como única forma satisfactoria de ser compensados por agresiones irreversibles. La sociedad de la laxitud engendra monstruos.
El argumento contra las mujeres víctimas de violación de haber consentido el acto por no haber opuesto resistencia, es una losa machista de autoprotección del sistema dominado por hombres en que unos se protegen a otros, que nunca aceptaremos pero que hemos oído demasiadas veces. La última el caso de “La manada” de salvajes-digo yo-
El político que respira, tan solo, para que su relato se sostenga con cierta coherencia, aunque de facto se desvanezca a trozos, se asemeja más a un “cuentacuentos” que a lo que su responsabilidad pública le obliga. La cuestión es, a parte de desarrollar su creatividad literaria ¿cuándo ejerce de político? es decir previsor y