“Todo cuanto he abordado, todo cuanto he discurrido durante toda mi vida, es indisociable de lo que he vivido. No he inventado nada, solo he sido el secretario de mis sensaciones”, declara E.M.Cioran ubicando el aforismo en su obra Desgarradura. Me atrevería a concebir a ese secretario como testigo privilegiado y víctima no de sensaciones,
Mes: mayo 2017
La avidez de tener deriva en el pánico a perder, estando vacío
Los desaires ingratos que los hijos vomitan sin pudor ante el cuidado parental, son gestos desproporcionados de autoafirmación. La paciencia debe imponerse cuando esa voluntad de independencia es volátil, incoherente y tiránica, en ocasiones. Crecer es un desafío, durísimo de acompañar, en el que las expansiones y contracciones generan convulsiones en quien se desarrolla y
Discapacidad la padecemos todos, unos con carnet y otros sin él, la diferencia es que los no identificados tienen la oportunidad de reconocer en qué consiste su merma.
Acaso “que vivir sea prepararse para morir” como creía Platón, debe indicarnos que aquel que agota la vida, exprimiéndola, solo le resta culminarla muriendo; entonces quien vive intensamente se prepara para morir con conciencia de lo que acontece.
Durante la lectura de una novela extensa tienes, en ocasiones, la sensación de captar episodios deshilachados que no te permiten hilvanar el significado intrínseco y global del libro. Esto, más que al texto mismo, hay que achacarlo a una discontinuidad en la lectura y un vacío en la memoria que nos impide retener los eslabones
No actuar es inhibirse de interferir en lo que sucede, por voluntad propia. Es por tanto, una decisión que acarrea consecuencias de las que somos tan responsables como si hubiéramos actuado. Por ello cuando asumimos el rol de observador ante un hecho de maltrato o de injusticia flagrante, nuestra no intervención no nos exime de
Los juegos de azar, con apuestas más excitantes aún, que gozan de total inmunidad, por intereses del Estado, tienen un destino diáfano para quien los consume son asiduidad. Después, vendrán las campañas contra la ludopatía, y los que la padecen no dejaran de ser vistos con un cierto halo de viciosos. Así somos, así lo
El acontecer que sombrea el lugar que ocupamos puede ser tan esperpéntico, que se agrieta la trasnochada idea de normalidad y desnortados nos precipitamos en una crisis de tristeza.
Hay entresijos mentales que culebrean sigilosamente sin poder apropiárnoslos. Devienen orificios negros que imponen su oscuridad como una sombra reverberante. Y en ese tránsito persecutorio en el que aspiramos a identificar las oquedades para iluminarlas, unas veces serpentean reproduciéndose vertiginosamente, otras logramos, a lo sumo adéntranos en el resquicio de alguna sombra y ver algo