La crucifixión puede percibirse como un símbolo, sobre todo para los no iniciados en cuestiones teológicas, del castigo que padecen los honestos y consecuentes, aquellos cuya coherencia entre principios y acción no presenta más fisuras que las ajenas a la propia voluntad y querer. Pero, también como la devastada ventura que sufren muchos humanos por
Autor: Ana de Lacalle
Desde el momento, en que cegados, no percibimos la barrera de nuestra finitud, nos concebimos siempre con el abanico de la posibilidad desplegado. Solo cuando se imponen como una losa los límites de nuestra existencia, sabemos lo que significa vagar en busca del tiempo perdido.
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El descanso consiste en desapropiarnos de lo que no nos pertenece, de lo ajeno, de lo adosado, por un margen temporal de lujo. Así, despojados y genuinos transitar plácidamente sin cargas añadidas, ubicados frente a un espejo que nos permita restablecernos en lo que somos.
30 Ago 2011 Publicado en Nomecreocasinada. Todo juicio formulado posee cierto grado de dogmatismo. Esta tesis puede justificarse tanto en el ámbito epistemológico como en el axiológico, aunque aquí vamos a ocuparnos de éste último. Cuando enunciamos un juicio del tipo “se debería…”, estamos presuponiendo que hay un deber que tendría que orientar nuestras acciones,
El lenguaje de lo dado, es inapelable; su interpretación elástica como un delirio infinito.
Quizás cuando la vida es la ironía más cruel, nos apercibimos de nuestra falaz, ínfima e insignificante superioridad ontológica.
Saturados y sin capacidad de metabolizar la cantidad e intensidad del acontecer, restamos en esa vorágine sin posibilidad de reacción, ni claridad de conciencia, ni cuerpo móvil que manifieste la extenuación. Somos sujetos agentes y pacientes de un mundo sin resortes en el que el suceder –su multiplicidad y constancia volátil- es el recurso para
Jul2011 La felicidad No se puede vivir con placer sin vivir con sentido común, honestidad y con justicia, ni vivir con sentido común, con honestidad y con justicia sin vivir con placer. Quien no tiene aquello que nos permite vivir con sentido común, con honestidad y con justicia, no puede vivir con placer. Epicuro, Sobre
Un réquiem cantado debería brindarse a un individuo con rostro y cuerpo presentes. Pero, en un mundo en el que los cuerdos son los locos no identificados, es imprescindible interpretar profundamente un réquiem por los seres anónimos que se han convertido en cadáveres cuantificables, o no, que son víctimas, en un sentido jurídico -persona que