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Quien no se plantea las preguntas últimas —quien cree que todo se reduce a cuanto es comestible— no podrá si quiera comprender los grandes textos que se enfrentan a ellas, el legado de quienes nos precedieron. Será, literalmente, un inculto, alguien incapaz de cultivarse a sí mismo —o, mejor…
Autor: Ana de Lacalle
a través de Morimos como vivimos Clica para leer post de abril de 2016
Nada hay más veraz que lo desprendido, sin voluntad, del interior. Nada más benigno que el reconocimiento de la humana paradoja que nos brinda el sentir. Nada, sin la compasión que todos merecemos.
¿Cómo debe ser la vida sin la sombra alargada de la culpa? Se ha desvanecido definitivamente entre llamadas y visitas que horadaban la conciencia, envuelta de toda la ambivalencia emocional que cabe entre el dolor padecido y la pena. Cómo debe ser la vida sin ti, sin él, ausentes ya, por siempre; reelaborando a partir
a través de Loco, solo lo necesario Clica para ver post de mayo de 2014
Salvar de la muerte a esas personas que se lanzan en pateras o embarcaciones de plástico al mar, no es traficar con la desesperación, sino responder a su querencia de vida.
Quien sabe decir No, percibe nítidamente los límites del yo y el otro, de lo bueno y lo nocivo, especialmente en aquellas circunstancias en que lo obvio, no es más que una apariencia de lo que yace sospechosamente.
Pender de un hilo es nuestra condición aunque no poseamos la conciencia de esa fina fragilidad. ¡Qué bien aposentados nos sentimos y, al contrario, qué vulnerables que somos!
a través de La incondicionalidad Clica para ver post de marzo de 2015
Cuando las coincidencias son persistentes, nos acecha la alargada sombra de un destino que cercene nuestra capacidad de ser, y evidencie la condición de sujetos pasivos que no son auténticamente.