La muerte nos acoge, a veces lentamente, sin excepción en la más cruel de las soledades conocidas. Y poco sabemos de ese tiempo en que nuestro cuerpo se ha entregado a la desintegración plena, y nuestra mente con la conciencia clara se apercibe de ese desconocido, y por ello temido, final. Ya no cabe la
Autor: Ana de Lacalle
Empoderarse de uno mismo para fraguar espacios propios, en los que respirar sea una arritmia creativa, andar una danza intransferible y lo cotidiano, la riqueza inefable de desplegarse con la simple voluntad de vivir, antes de estar muerto.
El deseo se adormece apático de ser frustrado o, por el contrario, se enerva al ser estimulado si se satisfacen una tras otra sus aspiraciones.
Rostros iracundos de infantes envueltos en sucios harapos ensangrentados transitan, entre fuego cruzado; yo observo tras un grueso muro las escenas y experimento una paresia de las extremidades que acaba paralizándome. Siento vergüenza por mi cobardía, por esa debilidad que ha cedido al terror, por la costumbre de visionar imágenes como ficción, por la incapacidad
Si lo diferente queda absorbido por lo políticamente correcto, no es que no exista alternativa al sistema, sino que sutilmente nos hacen creer que no hay necesidad de cambiarlo.
Prefiero pensar que no hay camino trazado, que cada vereda tiene su idiosincrasia, rasgada con el paso genuino de cada individuo que lucha por sustentarse a sí mismo, como sujeto del pensar, el actuar y el sentir. Lo contrario sería un plagio eterno.
Los roles sexuales son un lastre a superar, aunque no dejo de cuestionarme cómo pueden respetarse las diferencias que como mínimo introducen la implicación en la reproducción, sin que eso acabe derivando en una distribución de funciones sociales. Es ineludible que al menos la gestación afecta absolutamente a la mujer y por ende las consecuencias
Y LA APLICACIÓN EFECTIVA DE ESTOS EN LA PRÁCTICA
El término “vicio” se ha asociado a prácticas reprobables moralmente, que con el tiempo se han considerado patologías, como son el caso del alcoholismo, la drogadicción y la ludopatía. Este enjuiciamiento moral se producía en una sociedad organizada de forma tradicional y en base a un patrón religioso que regulaba la conducta social con normas
La calma y la serenidad son una forma de estar permanente, a la que acceden sujetos, no simplemente individuos, denominados así por estar sustentados por un andamiaje que los aproxima a ser.