Si entre miradas, se nos desvaneció el pálpito que nos entrelazaba, no fue la mala fortuna, ni las adversas circunstancias, sino un cúmulo de cobardía atenazando las ganas, y un conformismo absurdo que nos somete a sobrecargar con falacias.
Autor: Ana de Lacalle
Era tenue y lánguida la resonancia de los recuerdos al renacer del sueño que, sin embargo, difería abruptamente con un regusto ácido carente de imágenes legitimadoras. Ese resabio la regresaba reiteradamente a esa vaga reminiscencia, inconscientemente, contra su voluntad, como si hubiese una perentoria necesidad de hallar la fantasía que matara el regusto que perforaba
Somos individuos atrapados en una especie de enjambre del que desconocemos como zafarnos.
Si cunde y se escampa la frivolidad por doquier, es que soportamos mucho miedo o, casi más rigurosamente, no podemos ya soportarlo.
Cuando se produce un cortocircuito lógico las neuronas enloquecen y nada de lo que sucede a partir de ahí puede ser tomado en serio. A esto lo denominamos misericordia, año de gracia 2017 para Catalunya.
¡Qué deseo desatado de vociferar lo que intuyo velado y verosímil! ¡Qué poca convicción de que lo intuido sea verídico! Al menos más que una paranoica sospecha de lo demoniaco que serpentea por lo acontecido, y no carezca yo, de capacidad absoluta, de apercibirme de lo que realmente hay tras el transcurrir escabroso.
Botar o no botar, y con quién botar, para saltar a cualquier forma de precipicio
Ha habido literatos –y grandes mujeres entre ellos- que no parecen haberse concedido el tiempo de rigor para desenvainar el arma suicida. Se nos ha quedado escasa y casi huérfana una parte de su obra a la que difícilmente podremos acceder desde la comprensión intelectual. Acaso lo que sus letras dejaban como testamento ignorado tenían
Caemos para legitimar el esfuerzo por la vida, ese destinado a desgajarla de cuajo de una existencia maldita.
“La ética puede ser definida así: Actúa con plena conciencia, es decir, actúa de tal modo que en cada momento estés Tú al completo, que en cada momento se halle toda tu individualidad. El hombre experimenta esta individualidad en el curso de su vida sólo en momentos consecutivos; por eso el tiempo es inmoral y