Autor: Ana de Lacalle
Lo radicalmente humano aconteció con la palabra, ya que mediante ella hicimos de la Naturaleza nuestro mundo. Esa representación subjetiva, sentida y percibida que anhelamos conocer y entender, a la vez que paradójicamente lo creamos. Así, asumimos que lo real no es propiamente el mundo, tan solo constituye lo real para nosotros. Un espacio en
Admiro a esos escritores que son capaces de vertebrar una novela que es prácticamente un monólogo, un diálogo mental del personaje consigo mismo. Creo que a lo largo de mi vida he leído algunas, pero la memoria me juega malas pasadas, y ahora solo tengo presentes dos que he leído en estos últimos años -dos
Lamento decepcionar a quienes, atraídos por el título, se han lanzado a la lectura de este post con la esperanza de que, de una vez por todas, alguien ha dado con la piedra filosofal. Si eso ocurriese en algún tiempo futuro, tened claro que no seré yo quien descubra nada similar. La vida buena con






