Los impostores acaban zancadilleados por sus propias mentiras, ante la tremenda dificultad de sostener una apariencia sin ninguna sustancialidad.
Categoría: Aforismos
Una página en blanco es un deseo por realizar, una amplia planicie cuyo horizonte no se divisa, un ser sin ente o la infinitud como posibilidad. Contemplarla largo tiempo nutre la esperanza.
Nada hay más terrorífico que la percepción de no existir, porque nadie sabe de tu presencia.
La vida puede ser un contrasentido si aquello por lo que existimos y persistimos se torna un continuo fracaso que, como un bumerán, regresa para estamparse en el rostro atónito de nuestra incapacidad.
Serpentean las horas con sigilo y en cada movimiento sinuoso se desvela un torrente emocional dispar, paradójico y delirante, que rebusca un lugar en el que explosionar sin que se generen daños colaterales.
El discernimiento sobre la oportunidad y conveniencia de una acción u otra se transforma, frecuentemente, en una encrucijada laberíntica. Hasta el punto de que hagas lo que hagas, errarás en la decisión.
Ser capaces de identificar el legado recibido es necesario para desmenuzarlo y asumirlo, pudiendo después decidir qué destino le damos.
La mala conciencia exige reparar el daño infringido, porque con voluntad o sin ella, a veces, arrasamos los resortes que permiten a otros vivir.
Si las palabras devienen ropajes que enmascaran lo sentido como inefable, quizás solo el silencio pueda satisfacer someramente el intento, en vano, de escribir.
Nada hay más veraz que lo desprendido, sin voluntad, del interior. Nada más benigno que el reconocimiento de la humana paradoja que nos brinda el sentir. Nada, sin la compasión que todos merecemos.