Al margen del debate existencialista sobre si la existencia precede o no a la esencia, cruje actualmente la distinción entre esa existencia y la vida. Porque podemos parasitar con una existencia que haya constituido lo que somos –nuestra esencia- habitando el mundo como zombis, vacíos del sentido que hace del existir vida.
Categoría: Anagramas
Regresamos con tozudez, una y otra vez, al lugar gastado; indagando respuestas que nunca hallamos. Como mentes cuadriformes reseguimos los procesos del fracaso, tal vez con la creencia de que siempre erramos. Alternativamente, podríamos dudar de un procedimiento automatizado, modificar un ápice la perspectiva, flexibilizar la mente adoptando una forma ovalada –si tan necesario es
Esos dedos, sin identidad excluyente, que resiguen los pliegues de tu espalda representan, en el imaginario de la escasez, la generosidad de dar consuelo y cobijar. Un contacto que traspasa a cada gesto la epidermis y se torna transgresión, impulsada por el deseo de actuar, sin reprimir ni controlar. Una expansión emocional y pasional que
La dignidad como persona no debe ser arrebatada nunca. Excepto, claro está, cuando es el propio individuo quien mediante su decir y hacer la va perdiendo por el camino. Aquí, no habría usurpación de la dignidad, sino pérdida de la misma por impostor, farsante, y no merecedor de la consideración que niega a los otros.
Vives porque respiras. Viendo lo obvio, decides vivir –dando por supuesta la respiración- desplegando esas capacidades que te otorga la propia autoconciencia. Observas, analizas, valoras y obtienes opiniones sobre el mundo –el yo y la alteridad- a partir de las cuales surge la motivación para realizar algunas actuaciones. Pero, frente a ti otros no olvidan
Buscamos una forma de huida, discreta e invisible, pero cuando iniciamos el gesto pasamos de ser ignorados a delatados públicamente. ¡Qué sentir más confuso ese de vivirse ninguneado y descubrirse tremendamente vigilado!
Dice el refrán “quien mal anda, mal acaba”, quizás su adaptación a la época sería: “quien anda ciego de empoderamiento, se empotra” o “quien anda sin mirar qué pisa, le acaba envolviendo el olor a mierda”. O aun más refinado, «quien anda sin precaución, se hunde en lo escatológico»
Un ser hecho de paja se desmorona con tan solo el viento otoñal. Recubriendo una estructura frágil, que no le es propia, cada brizna ocre sin capacidad de resistencia, desmantela con su fugacidad la triste figura que cubría. Ese casi “ser” efímero de paja.
Destilar sucesos indebidos, no es una catarsis reparadora por ya acontecidos. A lo sumo, es el consuelo de quien se concibe víctima impagable de agravios sufridos. Pero, ¿para qué dar eternidad a lo que el tiempo tiende a matar? Mejor dejar que el rastro de lo añejo se disuelva necesariamente, y que ese tránsito se
Quién tuviera un baúl de mimbre empolvado en una esquina, al que recurrir. Tras humedecer el polvo del tiempo, poder abrir esa caja del pasado remoto y reencontrar, quizás, objetos olvidados que nos hicieran recuperar emociones entrañables y sonrisas cómplices de quien se reconoce en esos recuerdos. Esos aspectos benignos enterrados. Quién tuviera un