El tiempo es un constructo revalorado en la era digital, en cuanto sus posibilidades de fragmentación y manipulación se multiplican. Obviamente, la concepción cultural también queda dinamitada.
Categoría: Anagramas
Revoleteo de mariposas sin alas, ríos crecientes sin agua. El acontecer cambiando la apariencia de cuanto conocíamos de la naturaleza, es altamente impactante. No es así con lo humano, suceda lo que sea disponemos de justificación.
Desgastada la vida ¿para qué enzarzarnos contra la natural decadencia de lo que ya no puede subsistir? La mente se extravía por los recodos complejos del tiempo. El cuerpo reclama su derecho a decrecer. Somos necios hasta para aceptar la evidencia de nuestra naturaleza finita.
Apelar al sentido común es el recurso de quien se quedó sin argumentos. No hay común forma de razonar cuando las emociones se han desparramado por la cadena de argumentaciones. Incapaces de lo que constituye un diálogo, y no dos monólogos de sordos, acuden al sentido común tal cual, como si hubiese algo de tal
Crónica de una muerte anunciada: 155 y DUI o bien DUI y 155, aunque el orden de factores no altere el producto, sabemos que unos afirmarán una sucesión, y otros, otra. Reitero que el diálogo fue siempre una ficción en cuanto el punto de partida de E: unidad de España era irrenunciable y el de
A la edad en que parece haber caducado hasta la vida, merece detenerse y ser testigo aún ante dos eventos: la espontaneidad sincera e ingenua de un niño y su extrema facilidad para regalar sonrisas al viento que sopla, y la reluciente ilusión de un adolescente ante una cita esperada, con el glamour de que
La sensación flotante e incierta del tiempo se adquiere cuando el cerebro no es capaz de retener hechos inmediatos o mediatos. Los días fluctúan como vagos reflejos blanquecinos, vacíos por falta de distinción y el presente es una etérea medida de la que solo posees certeza en el ahora. La mañana del día, ayer se
Si la respuesta de quien consideras amigo, decae reiteradamente entre la ausencia y la aparente indiferencia es que acaso carezca de capacidad emocional para dar más. O bien, esté tan circunscrito a su ego, que la alteridad sea siempre mirada desde sí mismo, sin otra posibilidad. En vano será el esfuerzo, tras el perdón, de
En esta tensión insoportable de relatos impuestos como mantras, quizás todos acabemos psicóticos delirantes que, en fases recesivas, sintamos la explosión de un cerebro que no soporta tanta contradicción en la interpretación de los hechos. Algunos incluso deseen la huida y la desconexión mental, aunque no hallen la fórmula de declarar la república independiente de
Cientos de muertos y heridos agonizando en Somalia, víctimas del mismo terrorismo que nos asola aquí. Pero ellos son diferentes, anónimos, existiendo a montones. Nuestra indiferencia es casi tan cruel como la bomba que los ha destrozado. Tampoco tiene perdón nuestra arrogancia.