Para ser normal, se precisa anular la capacidad autónoma de pensar y decidir, cualquier otra opción dará al traste con una rareza.
El silencio es el eco de los que enmudecen.
Desprovistos de forma de lenguaje compartida, en cuanto a finura de significado se refiere, somos víctimas del propio alarido atemorizado que expulsamos al sentirnos mudos e incomunicados.
Si algo nos sorprende por escabroso es posible que haya rozado el límite de algún tabú –siempre que no hablemos de una salvajada humana-
a través de El Mito Adánico Clicar para ver post de febrero 2017
Sangrando con las venas rasgadas y reposando en la bañera repleta de agua caliente, se pregunta qué razones auténticas tienes para regresar.
Dilapidar al virtuoso es la estrategia clave de cualquier sistema. Las otras voces son verborrea corrupta sin legitimidad ni posibilidades de dañar el estatus quo. Lo triste es pensar ¿qué virtuoso ha sacrificado nuestro sistema? ¿Existía alguien con esa excelencia que cuestionaba la estructura y las falacias implícitas del sistema?
Quien, por extenuación, huye y se ausenta evitando coincidir con los otros, que por ser ajenos pudiesen ser causa de conflicto, está ubicándose en una soledad trágica, de aislamiento e incomprensión.
a través de Epitafio Clicar para ver post noviembre 2016
Hicimos de la elasticidad del tiempo algo infinito, porque así se deslizaban los espacios que nos acogían. Supimos que enredados en el enigma espacio-tiempo éramos casi inmortales, aunque ese trazo que se nos negó para permanecer anudados por toda la eternidad, tuvo una fuerza y un poder imprevisibles, que dio con nuestros huesos, siempre en