En ocasiones, por azar, llegan a mis oídos frases que alguien dice como para rellenar la conversación, sin más. Sin embargo, aisladas e interiorizadas desprenden un aroma metafórico que me impactan. Ayer, sobremesa veraniega, J. dijo: “Sí, las puertas hacen bastante”, aunque, como si fuese una aposición, contuvo la pausa suficiente para que me resonara
IMAGEN DE: Silvina Ramadori Hay un burro, un cuadro pintado, que me mira obstinadamente de frente, como si me clavase su condición en mi conciencia. Cargando con unas alforjas henchidas por sendos lados, el peso que sostiene es equivalente a la culpa que sus ojos me confieren. Sometidos y cometedores, abusados y abusadores, es la
Ascendí a las alturas, esas en las que las montañas están calvas y parece que el cielo se halle más cerca que nunca. Aluciné por unos instantes creyendo que estaba recuperando la vida. Sin embargo, ella ya no me pertenece porque está plena y eufórica realizada en los que empiezan a vivirla por sí mismos.
Soy un cuerpo en cadencia natural, envejeciendo. Y me siento inmersa en ese proceso que te lleva a mirar la muerte de cara. Hay quien prefiere no admitirlo, cierto que cada cuerpo envejece al ritmo de la lid que ha librado durante su existencia. Unos antes, otros después. De pequeños nos parecía inmenso el tiempo
Habitamos lugares propios, cada uno el suyo. Me acerco y te alejas, te aproximas y me distancio; ese juego cómplice de necesidades de no invadir y no sentirse invadido nos fuerza a recrear armonías y disonancias continuamente. Los tiempos cambian y la posibilidad de compartir espacios también. Eso no constituye un fracaso, sino la contundente
Un paréntesis que no significa una parada; no poseemos ese poder de parar el tiempo, respirar y proseguir. Es una irrupción en la rutina, aunque en mi vida haya poca. Un cambio de escenario que estimula fantasías, posibilidades imposibles y que después se reduce a trasladar los hábitos, algo modificados, durante un breve lapso a
Me fugo, pletórica en la fugacidad que nos/me acontece. Y no es que esté anunciando una huida, en el sentido ordinario del término, sino un deseo de seguir siendo transformación continua que ignora en qué sentido o hacia dónde va. Una transfiguración sin telos, sin propósito ni fin. Dinamismo de no ser nunca quietud como
Para los que no conozcáis el canal de Yotube de Yoica, os invito a adentraros en los programas que se desarrollaron conjuntamente con la red NosOtros. Es una forma de tormar contacto con la infinidad de diálogos, seminarios, clases abiertas online que nos «regala» YOICA a tavés de su canal de Youtube. El hecho de
Imagino, porque puedo, quiero y me arrastran mis emociones, un ser casi fantasmagórico nebuloso, poco definido, pero aplastantemente presente, en el cual voy depositando mis detritos. Necesitamos de esta función simbólica para metabolizar lo que se resiste a ser digerido y evacuado. Así, este ser del que me he apropiado, y que sin mí no









