Padre impuesto que acaso seas en el cielo, No sea en vano tu nombre y Descríbenos claramente tu reino, Para discernir si queremos que se haga tu voluntad Aquí en la tierra, como en tu supuesto cielo. Muestra tu legitimidad para perdonar nuestros pecados, Y nosotros consideraremos si merecen los otros ser perdonados. Que tu
No hay exceso en la indagación humana, es casi un imperativo natural. El exceso se halla siempre en el defecto o la falta, es decir, en la ignorancia.
Los siniestros, frívolos y tendenciosos, son propensos a lo funesto porque embisten al otro a realizarlo. Solo desde la distancia, se puede banalizar el mal (aunque Arendt considerara otras circunstancias) ya que hundido en las aguas pantanosas de su realidad, provoca desconcierto, pavor, desata el instinto de supervivencia y el absurdo de toda guerra. Tan
Observo un insecto –ignorancia supina de su genealogía- disecado y empotrado en un prisma de cristal. Me asalta la angustia de cuánto tardaremos en hacer eso con nosotros mismos –el orden probablemente será racial-
No es mérito alguno preguntarse por la historia que aún nos queda por escribir y augurar un estrecho margen por el que parece que pueden derivar, principalmente, los acontecimientos. Como ya advirtió Yeats[1]: “(…) después de nuestros versos Después de todo nuestro tenue color Y nuestro ritmo nervioso… ¿Qué más es
Que un dolor no pueda ser re-conocido por nadie más que quien lo padece, que a quien sufre se le diga que no es re-conocible su dolor, le condena al pozo de la soledad más cruda, al silencio exigido por la incomprensión. Ya, en esa guarida húmeda, se recrudecen las ausencias y los silencios reverberan
La globalización económica y cultural fue siempre gestionada en interés del capital y del pensamiento único, nunca como instrumento de equidad y reparto de riqueza, ni de reconocimiento de la diversidad cultural. ¿Contra quién finge, quien finge no ser ultraliberal, levantar muros de protección? ¿Contra quienes le han servido de trampolín en su ascenso? No
Sentirse al borde de un ataque de nervios no es un estado exclusivo de la mujeres, aunque como el tópico –del que se aprovechó Almodóvar- así lo propaga vinculándolo al de la mujer histérica –distinto concepto del que usara Freud – Antes bien, podríamos ajustar el significado de la expresión refiriéndolo a la cotidianidad de
Existe una línea, casi imperceptible, entre el sentido del yo y el instante en que éste se resquebraja actuando en oposición un alter ego destructor. Muchos sujetos no se aperciben de tal sinuosa hechura y se confunden en una identidad paradójica, y contradictoria. Ahora bien, quienes, por sensibilidad aprecian el desfibrar sedoso de esa ínfima
Parpadear la realidad dosifica la mirada.