Quien sabe decir No, percibe nítidamente los límites del yo y el otro, de lo bueno y lo nocivo, especialmente en aquellas circunstancias en que lo obvio, no es más que una apariencia de lo que yace sospechosamente.
Mes: abril 2018
Pender de un hilo es nuestra condición aunque no poseamos la conciencia de esa fina fragilidad. ¡Qué bien aposentados nos sentimos y, al contrario, qué vulnerables que somos!
a través de La incondicionalidad Clica para ver post de marzo de 2015
Cuando las coincidencias son persistentes, nos acecha la alargada sombra de un destino que cercene nuestra capacidad de ser, y evidencie la condición de sujetos pasivos que no son auténticamente.
Proteger en exceso, no permite crecer ¿Cuál es el justo medio?
No hay otra forma de vivir que bajo el influjo de lo que nos sucede. Aceptando esta premisa, ante cada zarpazo debemos llorar hasta secarnos, pero una vez vaciados, solo resta la digna reacción de la lucha, cuya fuerza quizás eleve nuestra voluntad y querer más allá del acontecer.
En ocasiones, el pasado deviene una sombra difusa de lo que nos ha pertenecido porque la memoria escudriña la forma oportuna de reminiscencia, es decir, qué y cómo recordar para seguir viviendo.
a través de el momento oportuno Clica para leer post febrero 2013
Los que caen en saco roto son como “sísifos” despeñándose eternamente. Ningún esfuerzo, ni gesto, ni amago de resurgir será avistado.
El sistema social ha intentado centrifugar lo diferente y lo normal para depurar sus límites, insertando un mazazo mortal a quien pretenda legitimar insurgencias en nombre de la igualdad. Pero, puesto que este sistema no aspira al bienestar de sus miembros, ha ninguneado a lo distinto o anormal inerme y sin fuerzas para rebelión alguna.