Lasitud o conciencia -revisión de un texto de octubre de 2019-

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El cansancio que se aferra al estado de normalidad, abatiéndonos y postrándonos como seres incapaces casi de movilidad, se gesta en el transcurso de una cotidianidad anodina que nubla el qué y el porqué de la existencia. No se requiere magnos sucesos que nos noqueen; al contrario, lo que nos carcome es la insulsez de un tránsito surcado por un designio inapelable que se nos antoja ajeno, externo y derivado de una voluntad fantasmagórica.

Ese sentirnos obligados y sometidos por no sabemos quién, es acaso la legitimización de ese estar, porque ya estamos; sin querer ni sentido, como entes sin conciencia de que existir no es un imperativo categórico, sino una decisión de la que se desprende nuestra parálisis vital por omisión o la posibilidad de intentar vivir.

Y por esa disyuntiva se siente interpelado quien ha nutrido la conciencia: la aprehensión del sí mismo, los otros y el mundo como variables y fluctuantes, modificables mediante la acción. Esa interferencia decidida o espontánea, pero hija de la voluntad, que nos revela como sujetos con conciencia.

Ahora bien, el estado de pasividad padeciendo lo que suceda, el de actuar para intervenir en lo que sucede o finalmente el de disolvernos como polvo devienen siempre elecciones, inconscientes o conscientes. En consecuencia, la adquisición de la conciencia es un sine qua non para humanizarnos —y clarifico este término hijo de la modernidad, pero susceptible de diversas concepciones— es decir, para erigirnos en sujetos agentes de nuestro existir que no depende de nosotros en sí mismo, pero sí lo que con esa existencia hagamos. Y, siendo pragmáticos, más vale morir queriendo, que vivir sin saber qué se quiere porque esto último es una agonía insufrible.

Plural: 3 comentarios en “Lasitud o conciencia -revisión de un texto de octubre de 2019-”

  1. Profunda y maravillosa entrada!! El hecho de existir es como aquello de “pienso, luego…”. Es la única decisión voluntaria, para darle sentido a nuestra vida, y no padecerla. Un cálido saludo.

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