El Cuaderno El arte de narrar las vidas /por Sergio Gaspar/ DVD Ediciones publicaba, en mayo de 2002, Nembrot de José María Pérez Álvarez. Esta ambiciosa y sorprendente novela, «obra de un gallego casi desconocido», como describió a su autor Rafael Conte, recibió la atención y los elogios de críticos tan perspicaces como Juan Antonio
Autor: Ana de Lacalle
Se suceden una serie de hechos que, incluso superpuestos, producen una percepción subjetiva de confabulación cósmica contra nuestra persona. “las malas rachas”, como vulgarmente se denominan, nos pueden llevar a la creencia en un fatalismo contra el que, obviamente, es imposible luchar. Tan solo cuando se detiene ese suceder persecutorio, respiramos, descansamos y esperamos que
Hay quien asegura que el límite relevante con el que nos topamos los humanos es la muerte. Esta barrera infranqueable nos lleva a la búsqueda, siempre insatisfecha, de un sentido que nos permita vivir la vida, y no dejar pasar la vida. La doble actitud vital, que se deriva de la ausencia o no de
Protegemos al otro inoculándole una dicha artera, persuadidos de que la sustentaremos fielmente, sin apercibirnos de cómo se filtran por los poros los sentires genuinos. Y así, vagamos sin mostrar indicio alguno de ese vadeo absurdo que nos reviste; ingenuos, cándidos y crédulos de nuestra capacidad de impostar. Hasta que, acaecida una noche, supuran las
Hay quien nace estampado como sacrificio, dádiva del sustrato órfico arcaico, y su existencia no transcurre sometida a la propia voluntad, sino al destino tatuado con el que fue gestado. Así, solo le resta el honor de congratularse de la necesidad que impele su vida; dotada del sentido de ser fuente de compensación y equilibrio
Hay quien considera que de algunos autores, leída una novela de las fundamentales, leídas todas. Y podemos estar hablando de escritores consagrados como Houellebecq, Marías,…Quizás sea una perspectiva parcialmente acertada, pero que es de justicia matizar. La literatura no deja de ser un arte mediante el cual vertimos, ornamentando las criaturas con aderezos diversos, nuestras
La armonía no es más que una dialéctica entre el desasosiego y el ansia de quietud que se resuelve mostrándose como una calma fugaz, efímera y caduca que habrá de ser recuperada y reconquistada ad infinitum. Solo bajo esta conciencia de provisionalidad es viable establecerse en ese limbo simbólico de los justos.
Si todo lo posible ya viene dado ¿qué intento es ese, que nos empecinamos en realizar, consistente en ampliar horizontes? No vagamos sino sondeando aquello de lo que ya es por condición alcanzable, crédulos de ser sujetos que actúan, por decisión, en un ámbito insospechado.
Como si de un lienzo no depuradamente tamizado se tratara, entretejemos la vida; a súbitas pulsiones que nos incitan a crear, pretiriendo cualquier atisbo de racionalidad, temerosos del influjo apremiante que esta ejerza sobre nuestra potencialidad. Mas, no siempre es mejor lo placentero; y a la postre generados por arrojamientos de pasión, no devenimos auténticos,
Mientras se desplaza suave y sigilosamente un oceánico silencio, yacemos sujetos a la exposición de lo siempre cautelosamente negado, por pudor, por inconsciencia o cobardía; sean cuales sean las causes de esta ausencia de lo genuino y propio -aunque quizás no apropiado- de esta mengua anuladora, necesitamos remojarnos en las aguas infinitas de ese mar
